Como crecer como personas

INDICE

I. ¿TU. QUIEN ERES?

II. LOS DERECHOS DE LA PERSONA

III. DERECHO A UNA VIDA DIGNA

IV. EL RESPETO A LA VIDA HUMANA

V. EL RESPETO A LA PERSONA HUMANA

VI. EL RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA

VII. LA DISCRIMINACION: SOCIAL y RACIAL

VIII. LOS ESCLAVOS

IX. LA MUJER TAMBIEN ES PERSONA

X. UN HOMBRE LLAMADO JESUCRISTO

XI. ASPECTOS DE LA PERSONA HUMANA

XII. LAS IMAGENES DE DIOS

APENDICE. DECLARACION UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS

I. TU, ¿QUIEN ERES?
INTRODUCCIÓN

Hay preguntas que nos agarran desprevenidos y a veces no sabemos contestar; una podría ser ésta: Tú, ¿quién eres? Quizás responderíamos con nuestro nombre y apellidos; pero si nos siguen preguntando añadiríamos que somos de tal pueblo, hijo de y de…. ¿y si todavía, aun haciéndose el tostón, continúan disparándonos la misma pregunta?

Una de las primeras cosas que tenemos que saber es quiénes somos, quién soy yo. Porque puede que nos ocurra que a fuerza de trabajar, estar preocupados por miles de problemas, no sepamos quiénes somos, qué es lo que tenemos que hacer y por qué. Hay mucha gente que pasa por la vida sin saber quiénes son, sin haber nacido.

Debemos tener conciencia de lo que somos cada uno de nosotros: persona humana, con todas sus consecuencias que no son pocas- y así no parecernos tanto a los animales que no piensan ni tienen luces que alumbren su vida.

1. LA PERSONA HUMANA

Podemos decir que la persona humana es un ser que tiene cabeza para pensar y corazón para amar. Coincide con los animales en tener cabeza y corazón, pero se distinguen totalmente de ellos en que le sirve para pensar y amar, mientras que los animales ni piensan ni aman, actúan como máquinas.

Cabeza para pensar.

Vayamos viendo más despacio todo esto: ¿qué supone el tener cabeza para pensar? Dos cosas: es un ser inteligente y es un ser consciente.

a) Ser inteligente.

Ser inteligente es como tener luces. La luz nos hace falta para poder movernos, ver lo que traemos entre manos, no tropezar, conocer las cosas como son.

Ser inteligente significa que podemos aprender y para eso fuimos a la escuela y ahora leemos… Los animales no van a la escuela, aunque ellos también aprenden a fuerza de repetir lo que hacen, pero eso se llame adiestramiento; muchas personas hacen lo mismo, no aprenden, se les adiestra.

Podemos conocer las cosas por dentro: de qué están hechas, para qué sirven, quién las ha fabricado, y también inventar, hacer y descubrir cosas nuevas. No tenemos alas como los pájaros, pero hemos inventado los aviones para volar. Los animales no progresan (los pájaros siempre hacen el nido lo mismo); nosotros sí podemos progresar.

A veces decimos de algunos que tienen muchas fuerzas: «Ese sí que es un tío», pero en fuerzas nos ganan muchos animales.

La fuerza del hombre no está en las fuerzas, sino en la inteligencia.

Por ella podemos dominar y matar a animales más potentes que nosotros con un fusil o una trampa. Dominamos la naturaleza y, la ponemos a nuestro servicio, por ejemplo: el agua para producir electricidad, los pantanos… A base de fuerzas no se llega a la Luna, sino de inteligencia.

Ser inteligente no significa ser muy listo, simplemente tener luces. Pero las luces pueden estar encendidas o apagadas. ¿Cómo las tiene la mayoría de la gente? (no las de su casa, sino las de su cabeza). Una persona con las luces apagadas o que alumbren poco, se parece mucho a un animal que no las tiene. La diferencia consiste en que la persona las puede encender (posee la instalación) y el animal no, pero los dos andan a oscuras.

¿Qué tal andan nuestras luces? Por desgracia muchos las tienen apagadas y otros tapadas para que no se vean. Piensen cuántas cosas hacemos sin saber lo que son.

b) Ser consciente.

En un pueblo se cayó una campana de la ermita y mató a una persona que pasaba por la puerta. El castigo fue: la campana a la cárcel. Nos parece increíble porque la campana no se da cuenta de lo que hace, no tiene culpa.

Ser consciente es darse uno cuenta de lo que hace o deja de hacer y sus consecuencias.

Un toro que mata a un niño no sabe lo que hace, no se le puede exigir responsabilidad; en todo caso al dueño por tenerlo suelto, sabiendo que es peligroso. Un hombre o una mujer sí pueden darse cuenta de sus acciones.

Una madre que deja un cuchillo al alcance de su hijo, puede pensar que lo use y acabe llorando con sangre en un dedo. La madre sí se puede dar cuenta, es consciente del peligro; el niño todavía no lo es y por eso llora cuando se lo quitan.

Lo mismo que podemos conocer las cosas que hay fuera de nosotros, podemos conocernos por dentro: esto es ser consciente de uno mismo: cómo soy, por qué actúo así y para qué… Sin embargo, ¡cuántas cosas hacemos sin saber por qué! Y no vale decir, «siempre ha sido así», sino preguntarnos, «¿ahora por qué lo hago?».

En cada persona hay por dentro un mundo desconocido: es más importante de lo que creemos para nuestra vida. Por vivir volcados hacia fuera no sabemos lo que tenemos dentro. El conocerlo nos ayudaría a comprendernos mejor por qué somos así cada uno.

Para conocer este mundo interior de la persona hay que entrar dentro y esto es difícil cuando todo nos invita a vivir fuera de nosotros. Asusta y horroriza el silencio, nos da miedo la soledad, cuesta sudores el ponerse a pensar. Sin embargo, el silencio y la soledad son el ambiente único para conocer nuestro mundo interior, lo que hay dentro de cada persona humana.

B) Corazón para amar.

El otro aspecto por el que definimos una persona es por tener un corazón para amar. Ya sabemos que la función del corazón es servir de motor para la circulación de la sangre. Pero es tenido también como un símbolo del amor.

El amor es la fuerza que nos brota del corazón para unirnos a las demás personas, para salir de nuestra soledad, sin dejar de ser nosotros mismos.

a) La voluntad.

En realidad como llamamos a esta facultad del hombre para querer y amar es voluntad. ¿De quién decimos que tiene voluntad?, de quien se esfuerza y domina su ser para hacer lo que de verdad quiere. Sin voluntad está aquel que es dominado por los vicios, por otras personas que hacen con él lo que quieren; es como una caña que al menor soplo de viento está moviéndose de un lado para otro.

La voluntad humana es más poderosa de lo que creemos. Pensamos que muchas cosas nos son imposibles, la verdad es que no queremos ni hacemos nada por alcanzarlas; ya lo dice el refrán: «Más hace el que quiere que el que puede», pues el que quiere, puede y más de lo que a simple vista parece.

b) La libertad.

Cualidad preciosa de la voluntad es la libertad. Ser libre significa, más o menos, hacer lo que uno quiere, que no es exactamente lo mismo que lo que a uno le da la gana. Es poder decidir por uno mismo, elegir entre varios caminos o no elegir ninguno.

Así un día podemos elegir entre ir a la ciudad, quedarse en la casa, ir al campo… ¿Y los animales, son libres? ¿Un conejo que está suelto en el campo, que va donde quiere… ¿es libre o no? No es libre como el hombre. Supongamos un animal hambriento o sediento, en cuanto vea comida o agua se lanzará sobre ella, no puede aguantarse. Un hombre sí puede aguantarse aunque esté hambriento o sediento. El hombre es libre, el animal no.

Sin embargo, muchos hombres y mujeres no son libres, se parecen a los animales, no hacen lo que ellos quieren. Cuando no nos aguantamos lo primero que se nos ocurre, cuando hacemos lo que nos viene en gana y más fácilmente nos gusta, sin pensar si debernos hacerlo o no.

O también cuando como los borregos y las ovejas (por donde pasa uno pasan todos), vamos haciendo lo que todo el mundo: «¿A dónde va Vicente?, a donde va la gente». ¡Cuántas cosas hacemos empujados!

c) Responsabilidad.

La responsabilidad es una consecuencia de ser inteligente, consciente y libre. Si sabemos lo que hacemos y hacemos lo que queremos, podemos dar razón del por qué de nuestras acciones, pensamientos y deseos… de toda nuestra vida. Es dar respuesta de lo que hacemos.

Responsabilidad se opone a masificación, a que estemos todos cortados a la misma medida, pensando, haciendo, deseando las mismas cosas. De este modo no podemos dar respuesta de nuestra vida, nos excusaremos diciendo que vamos en manada y hacemos lo que todos. No somos responsables.

2. EL CUERPO HUMANO

Nos parecemos en mucho a los animales; comer, descansar, beber, reproducirnos…, tenemos un cuerpo como ellos, pero por ser personas nos diferenciamos aún en las mismas cosas en que coincidimos: nosotros comemos pero no como ellos; trabajamos pero no como animales; nos reproducimos pero sabiendo lo que hacemos.

Nuestro cuerpo, parecido al de algunos animales, cuyos antepasados pudieron darnos origen, nos sirve para comunicar, manifestar y decir lo que llevamos dentro o callarnos y no decirlo. Con la boca hablamos y expresamos a los demás nuestros pensamientos y deseos; un apretón de manos, un abrazo, un beso… significa y manifiesta el amor, amistad, cariño… de dos personas.

Cuando por fuera no decimos lo que llevamos dentro, algo falla; ya no utilizamos bien los miembros de nuestro cuerpo, ejemplo: un beso para traicionar a un amigo.

«La cara es el espejo del alma». A muchas personas en la cara se les conoce lo que son realmente por dentro. El rostro es expresión del espíritu humano.

3. IMAGEN DE DIOS

Por ser persona humana, todo hombre o mujer es imagen de Dios y cuanto más se desarrolla su cabeza para pensar y su corazón para amar, más se parecerá a Dios. Cada persona representa a Dios mucho más que un retrato, una fotografía o una imagen de madera o piedra reproducen a una persona. Cada hombre o mujer reproduce en pequeño lo que es Dios en grande.

Por eso pisotear y explotar a otros es ofender a Dios (en su imagen viva). Respetar y querer a los demás es hacerlo con Dios. Esto nos lleva a pensar que un hombre, una mujer (joven, anciano o niño) es algo sagrado en el que debemos reconocer a Dios, más que en las imágenes de los santos que veneramos.

HOMBRE

Poetas:

El hombre es lo que importe.

Vamos a poner en vertical esta palabra.

La H es una torre.

La O es como un ojo mirando eternamente a la esperanza.

La M es como el mundo que lleva entre los hombros.

La B como una bala disparada hacia el odio y el amor.

La R como un rayo buscando en las tinieblas la aurora del mañana.

La E como una espiga hacia el trigo del hijo.

Hombre así, vertical,

aunque lo metan en una jaula

y le sequen la voz y los ojos

y le arranquen la entraña.

Hombre así, vertical, aunque lo llenen de pústulas y lágrimas.

Hombre con el estómago hundido por el hambre,

con la cara abrasada por el sol de los campos

o el brillo de las máquinas.

Hombre de la oficina cegado por los números,

hombre de los andamios, las minas y las fábricas.

Hombre como una nube de tormenta

sobre la yerba dulce de la mujer tendida.

Lo que importa es el hombre,

porque si el hombre muere

se apagarán para siempre

las antorchas del Alba.

Manuel Pacheco, Poesía en la tierra.

II. LOS DERECHOS DE LA PERSONA

INTRODUCCION

La persona humana viene a ser como la semilla de un árbol. En ella hay una fuerza que la puede convertir en un nuevo árbol. Pero hace falta que se ponga en la tierra y tenga las condiciones requeridas para crecer y desarrollarse. Si no, la fuerza de la semilla permanecerá como muerta, a la espera de nacer a una vida nueva: si no lo consigue, morirá.

Algo parecido sucede a tantas y tantas personas, no llegan a ser lo que deben porque el ambiente no les ayuda a desarrollar las fuerzas que llevan encerradas: inteligencia, amor, libertad…

1. EL CRECIMIENTO HUMANO

Decimos de un niño que crece cuando estira sus piernas, sus huesos se alargan, su cuerpo pesa más: pero esto es más bien un crecimiento animal: la persona crece si cada día piensa y ama más.

a) La realidad.

La realidad de nuestro mundo es más bien negativa en el crecimiento humano en cuanto personas. La mayoría de la gente:

1) No piensan.

No desarrollan su inteligencia, a lo más saben muchas cosas que han inventado otros y ellos las repiten como un loro lo que oye. Esto no es pensar, sino repetir lo que otros han pensado. ¿Cuántos libros serios se leen en los pueblos, cuántos se ven en las casas?, y sin embargo, los libros ayudan a pensar.

2) No son libres.

Hacen lo primero que les viene en gana y se les ocurre sin pensarlo: o lo que dice la gente, lo que siempre se ha hecho, no lo que cada uno cree en conciencia que debe hacer.

3) No son conscientes.

No se dan cuenta de lo que hacen: ¿Por qué actúan así? ¿Por qué hacen esto o lo otro? ¿Qué consecuencias puede tener lo que hacen o dejan de hacer?

4) No aman.

Confunden el amar con ser amados. Lo que nos preocupa no es cómo amamos a los demás, sino cómo somos amados por ellos. Para esto el hombre procura el éxito en sus empresas y la mujer quiere ser amada por el hombre atrayéndolo por el tipo, belleza, ropa… El amor corriente parece más un comercio: doy para recibir. Esto no es amor humano.

b) El ambiente.

¿Por qué estas personas no han llegado, no son lo que debieran ser? Veamos antes una comparación: Sembramos el mismo día dos almendras amargas en sitios diferentes para después injertarlos. A los diez años, un almendro está grande y se le recogen muchas almendras: el otro no acaba de crecer y apenas da nada.

El almendro grande fue sembrado en tierra buena, lo han arado y cavado, no le ha faltado abono, aire y sol; lo han limpiado y sulfatado. Ha tenido lo que le ha hecho falta. El almendro chico ha crecido solo, sin que nadie se acordara de él; se lo han comido las enfermedades, estaba en un hoyo en que apenas daba el sol ni entraba el aire. No ha tenido lo necesario, cómo iba a crecer.

Una planta ha crecido porque tenía todo lo necesario y el ambiente (lo que le rodea, tierra, aire, sol…) le favorecía. La otra no ha podido crecer porque le ha faltado casi todo, hasta el aire y el sol: el ambiente le era contrario.

Algo parecido nos ocurre a nosotros para crecer como personas humanas.: si el ambiente (lo que nos rodee) es favorable, podemos crecer; si no, nos quedaremos sin subir y dar fruto. ¿El ambiente en que vivimos es favorable?, no. Porque tiende a hacemos borregos: que hagamos lo que todo el mundo, vivamos sin pensar…

c) Responsabilidad personal.

Aunque muchísimo, no todo depende del ambiente; es importante que nosotros queramos. Veámoslo en dos ejemplos: Una escuela en la que el maestro enseña mucho, si al niño no le da la gana aprender, poco conseguirá el maestro que aprenda. En este caso la culpa es del niño, aunque habría que averiguar por qué el niño es así. Caso contrarío: el maestro no da golpe, pero el niño tiene interés por aprender. Este aprenderá más que el primero, a pesar de que el maestro no enseñe. La razón es que él quiere aprender y hará todo lo posible.

El crecer y desarrollarnos como personas depende en una parte importante de cada uno de nosotros, por mucho que nos estorbe o ayude lo que nos rodea. Si nosotros nos empeñamos, a pesar de todas las dificultades y de todo lo que tienda a aplastarnos, algo conseguiremos y mejor o peor saldremos adelante.

d) Hasta dónde crecer.

¿Hasta dónde tenemos que llegar en nuestro crecimiento humano?. No tiene fin, nunca se acaba. Esta es la medida que puso Jesucristo: «Sean perfectos como es perfecto su Padre del cielo».

Esto significa que tenemos que llegar a ser como Dios, cosa que nunca conseguiremos, pero sí debemos estar siempre en camino, siempre creciendo, siendo cada día más inteligentes y libres… La medida del hombre no es el hombre sino Dios.

2. LOS DERECHOS HUMANOS

Si tenemos el gran deber de desarrollarnos, de cultivarnos como personas, consecuentemente tendremos derecho a todo lo que nos hace falta para este fin: éstos son los derechos humanos, lo que necesitamos para crecer en cuanto personas.

Y si los necesitamos por un lado y no podemos faltar al deber de desarrollarnos, significa que los derechos humanos son irrenunciables; nadie los puede suprimir, ni todos ni ninguno, so pena de aplastar a la persona, privándole de lo que necesita. Más que de derechos habría que decir que son deberes.

Es lo mismo que si queremos que un árbol dé fruto, necesita y tiene derecho a todo lo que le haga falta: sol, aire, abono, poda… si le falta, el fruto disminuye, igual nosotros.

¿Y cuáles son estos derechos? La Organización de las Naciones Unidas (ONU), hizo una carta en la que enumeró los derechos humanos:

1°. A la existencia y nivel de vida digno.

Es el primero y más necesario, pero no el más importante. Tampoco se reduce a comer y no pasar hambre, como muchos creen. Se trata de vivir como personas y no como animales. Por eso necesitamos: alimento, vestido, descanso, medicinas, seguros, respeto al cuerpo…

2°. A los bienes morales.

Son cosas que nos hacen falta para vivir: buena fama entre los demás: libertad para pensar y hablar (claro que dentro de ciertos límites: el bien de todos); enterarse de lo que pasa (información objetiva); respeto a la conciencia de cada persona.

3°. A la cultura.

Desde ‘saber de letra’ hasta pensar por propia cuenta y no repetir lo que dicen otros. Saber para abrirse camino en la vida (estudios, formación profesional…).

4°. A honrar a Dios.

Sin que le estorben a uno, en privado y en público, según la conciencia y religión de cada cual. Y al revés: no obligar a honrarlo a la fuerza a quien no tenga fe, no crea en Dios o sea de otra religión.

5°. A elegir estado, profesión.

Como casarse (no a la fuerza), quedarse soltero…, ser maestro, labrador, médico…, cada uno tiene una afición distinta.

6°. De la familia a estar atendida.

Tener todo lo suficiente para vivir dignamente: vivienda, dinero, descanso…

7°. De los padres a mantener y educar a sus hijos.

Los padres son los que tienen que educar a sus hijos y elegir qué clase de educación van a recibir. Los hijos no son del Estado, sino de la familia.

8°. A la libre iniciativa en el campo económico.

Que el trabajador en una fábrica no sea como una máquina, pero con pies y ojos, sino que se le trate y escuche como persona que es, que participe en la dirección de la empresa…

9°. Al trabajo.

Como medio normal para ganarse la vida; todo el mundo debe encontrar trabajo si no lo tiene y lo busca.

10°. A la propiedad.

Tener las cosas necesarias para vivir, como casa…

11°. A un jornal justo y suficiente.

Para vivir no sólo uno sino su familia, no andando siempre con el agua al cuello.

12°. De reunión y asociación.

Reunirse con los demás para hablar, decidir, hacer… O asociarse, comprometiéndose a reunirse cada cierto tiempo.

13°. A emigrar.

Irse a otro sitio en busca de trabajo, cambiar de domicilio, residencia, y habría que añadir hoy el derecho a no emigrar.

14°. Tomar parte en la vida pública.

Conociendo los problemas que afectan a la nación, provincia, pueblo; interviniendo en ellos de una manera organizada: elecciones, reuniones…

15°. A poder defender los propios derechos.

Cuando son pisoteados, tener medios para defenderlos ante los Jueces.

El límite de los derechos de la persona está en el bien de todos, pues todos tenemos los mismos derechos: por eso, un derecho mío, no puede hacer que se pisotee el de muchos. El tener todos los derechos para cumplir todos los deberes debería ser lo normal. Pero los derechos humanos no se regalan, se conquistan.

III. DERECHO A UNA VIDA DIGNA

INTRODUCCIÖN

¿Qué necesita hoy una persona para vivir dignamente? ¿Cuáles son sus necesidades fundamentales, básicas, vitales? Decimos necesidades porque sin satisfacerlas, una persona no puede desarrollarse humanamente; son anteriores a otras necesidades más importantes, como la cultura, la participación en la organización de la sociedad…

También decimos hoy: porque en otros tiempos, para nosotros no hace muchos años y aún hoy, dado el nivel de vida, estas necesidades no estaban satisfechas, y al mejorar un poco, creemos haberlo conseguido todo. Los que recuerdan ‘los años del hambre’ se consideran hoy en el mejor de los mundos porque pueden comer. Hoy se exige más.

Además, lo que han conseguido mediante el progreso unos grupos de personas, se ha de extender a todos: al superior nivel de vida de las ciudades, también tienen derecho los que viven en los campos.

Distinguimos estas necesidades básicas de las necesidades artificiales que hoy se van multiplicando y que más que liberar a la persona para dedicarse a preocupaciones más nobles e importantes, lo que hacen es atarla con nuevas cadenas que la esclavizan. Muchos aparatos que no son imprescindibles, se han hecho necesarios –artificialmente- para la mayoría: televisión, coche…

Entendemos hoy por necesidades fundamentales las siguientes:

Alimentación.

Vestido.

Vivienda.

Descanso.

Asistencia Médica.

Seguridad Social.

1. ALIMENTACION

A cualquiera se le ocurre -a muchos casi lo único- que lo primero que necesitamos para vivir es comer y más que nada porque el hambre la sentimos varias veces al día. Pero comer no es hartarse ni llenar el estómago hasta reventar (-El mandamiento del pobre, reventar antes que sobre-), sino que es alimentarse y para eso lo que comemos debe tener unas cualidades.

a) Sana.

La comida ha de estar sana. Alimentos en malas condiciones provocan intoxicaciones y otras enfermedades. Especial cuidado hay que tener con las condiciones sanitarias del pescado. Lo mismo vale de la carne, conservas…; en cada pueblo hay unas personas encargadas de vigilar el estado de los alimentos. Si no lo hacen, es bueno ayudarles a que cumplan con su deber. El agua puede ser también fuente de graves infecciones.

b) Abundante.

La abundancia general de comida, comparada con los tiempos de escasez y hambre, ha hecho creer a mucha gente de nuestros pueblos que el adelanto no puede llegar a más. Posiblemente no todas las familias de nuestros pueblos tengan comida abundante y pasen hambre, aunque hoy no sea tan fácil descubrirlo.

c) Nutritiva.

La comida debe alimentar y dar fuerza, suministrarnos las energías suficientes para el trabajo, renovar las células del cuerpo; sin embargo, mucho de lo que se come, no alimenta demasiado, llena más que alimenta. Necesitamos muchas cosas para estar bien alimentados: leche, huevos, carne, pescado, verdura…

¿Cuál es la situación de nuestro pueblo en la alimentación?

2. VESTIDO

El comer no lo es todo, necesitamos cubrirnos, taparnos el cuerpo, vestirnos. Como personas que somos, el vestido nos sirve para unas cuantas cosas.

a) Ir decentes.

Sentimos necesidad de taparnos gran parte de nuestro cuerpo y no sólo por el frío. La Biblia lo explica así:

– Antes del pecado: Estaban ambos desnudos, el hombre y la mujer, pero no se avergonzaban el uno del otro.

– Después: Se les abrieron a los dos los ojos y se díeron cuenta que estaban desnudos, y cosiendo unas hojas de higuera se hicieron unos vestidos.-

El llevar más o menos tela en el cuerpo depende no sólo de esta necesidad de cubrirnos, sino de las costumbres que cambian de unas regiones a otras e incluso en pocos años dentro del mismo país, como fácilmente podemos observar.

b) Que abrigue.

El vestido mantiene el calor del cuerpo, necesario para vivir. Está en relación con la temperatura del ambiente en que se vive o trabaja y el estar o no acostumbrados a ella. En las naciones frías van tapados hasta las orejas, mientras que en los sitios calurosos les basta un simple taparrabos.

c) Y dignifique.

Un hombre que fuera vestido y liado hasta la cabeza con un traje de arpillera iría decente y sin frío, pero no va digno. Ir digno es ir como las personas, según las costumbres. Ir sucio y con tirajos no lo es. Vestirnos sencillamente, sin lujos ni miserias, es una buena norma para todos. Y además, sin preocuparse demasiado del vestido, como tantos hombres y mujeres, esclavos de las modas que otros se encargan de imponer.

3. LA VIVIENDA

La vivienda, el hogar, la casa, es como un vestido en el que caben muchos. La necesitamos lo mismo que la ropa para el cuerpo. Por eso debe ser:

a) Suficiente.

Para que quepan todos los que componen la familia. Cualquiera entiende que suficiente no es caber en una sola habitación sin dar con la cabeza en el techo, sino que se pueda estar con desahogo. Que haya habitaciones para todos: los hijos no tengan que dormir en el mismo cuarto de los padres, y los hermanos en el de las hermanas, ni que para ir a un dormitorio haya que pasar por los otros.

b) Acogedora

No basta con vivir bajo techado. La casa además de suficiente debe ser acogedora, que atraiga, donde sea agradable la convivencia familiar. A veces, detalles sin mayor importancia contribuyen a crear este clima que atrae y deja buen recuerdo.

c) Sana

Con el aire y sol suficiente para ventilar y purificar el ambiente de las habitaciones. La humedad es causa de enfermedades. Y también los servicios necesarios como cuarto de baño, ducha, agua corriente… ¿Qué tal andan nuestros campos en todo esto? La proximidad de chiqueros y corrales hacen poco habitables muchas viviendas.

4. DESCANSO

El descanso es para recuperar las fuerzas perdidas en el trabajo y poder seguir: la parada mientras se suba una cuesta, el cigarro en medio de los trabajos…, dormir el tiempo necesario. En muchos pueblos campesinos, el sueño más que por días hay que contarlo por años, lo que se pierde en verano, se desquita en inviemo con sus noches interminables.

El descanso también puede servir para:

a) Estar juntos.

Con la familia y con los amigos. El exceso de trabajo hace que mucha gente apenas conviva con otros, acabando embrutecidos y agotados. Acompañar a la esposa, jugar con los hijos, echar un rato con los amigos en el bar, cambiar impresiones… es una buena ocupación para los tiempos de descanso.

b) Adquirir cultura.

Es tiempo -tú lo estás haciendo ahora- para leer y pensar. ¡Cuánto tiempo se puede aprovechar para salir de la ignorancia en que vivimos! Así lo hicieron muchos campesinos andaluces en el siglo pasado:

«Se propagó entre los campesinos un gran deseo de aprender. Se leía incesantemente: de noche en los caseríos, de día en la besana; durante los descansos se observaba siempre el mismo espectáculo: un obrero leyendo y los demás escuchando con gran atención. Un periódico era el mejor regalo que podía hacerse a un obrero que estuviera trabajando».

c) Vacaciones.

En el verano muchos pueblos se llenan de gentes que viven fuera y vuelven a ver a sus familias: tienen quince días o un mes de vacaciones, el descanso del año. Sólo los que las disfrutan saben lo que es cambiar de ambiente, respirar otro aire, hablar y conocer otras personas, descansar del trabajo. En el campo no hay vacaciones.

5. ASISTENCIA MEDICA

La enfermedad es algo corriente en la vida. Por eso necesitamos de:

a) Médico.

Es una persona preparada para ayudar a los enfermos a curarse, mandando las medicinas convenientes en cada caso. Es una de las personas en los pueblos siempre alerta. Su presencia es necesaria en el pueblo. A veces se acude a él sin verdadera necesidad y con razón se molestan; si la cosa es seria, la mayoría suelen acudir a visitar al enfermo.

b) Medicinas.

Hoy son el pan nuestro de cada día. Al menor dolor de cabeza, pastillas al canto. La compra de medicinas -son caras- ha sido la pesadilla de muchas familias de nuestros pueblos, arruinadas y empeñadas por largas enfermedades.

Este problema se va solucionando con la Seguridad Social, aunque todavía no ha llegado a todos los que la necesitan. Se abusa del Seguro cuando por costar poco las medicinas, se dedican a coleccionarlas, no dándose cuenta de que así causan un mal a los demás y a la larga a ellos mismos. Es lo mismo que los que van al médico sin verdadera necesidad: en las horas de consulta se juntan tantos enfermos que más que el médico reconocerlos, es el médico el que es visto por ellos.

c) Sanatorio.

¿Quién no ha pasado por un hospital o sanatorio? Debe haber los suficientes y en buen estado para atender e todo el que lo necesita y durante el tiempo que les haga falta. Las quejas que se oyen son la falta de atención -no siempre- a los enfermos, deseando mandarlos cuanto antes a sus casas por falta de sitio. Muchos prefieren ir a médicos particulares… La realidad es que unas veces por culpa de unos y de otros, y más por la misma organización, la Seguridad Social deja mucho que desear todavía.

6. SEGURIDAD SOCIAL

La gente de antes, más que la de ahora, tenía la gran preocupación de ahorrar dinero para la vejez o para cuando hiciera falta; los viejos se quejan de que hoy se gasta todo. Buscaban una seguridad para las ocasiones de necesidad.

Hoy este problema y preocupación de todos se puede arreglar de otro modo: mediante la Seguridad Social. Es un fondo de dinero al que todos contribuyen para después recibir -cuando les haga falta- una pensión o paga para poder satisfacer las necesidades fundamentales.

La Seguridad Social empezó a funcionar de algún modo en el siglo pasado en el seno de las organizaciones obreras, se llamaban sociedades de socorros mutuos; después los gobiernos las han adoptado para todos.

La Seguridad Social debe atender en todos los casos en que una persona no se puede ganar la vida con su trabajo:

– Enfermedad.

– Vejez.

– Invalidez.

– Paro.

– Viudez.

– Un hombre que, por la enfermedad, no puede trabajar, tiene derecho a recibir lo necesario para vivir él y su familia; lo mismo vale del invalido.

– Así también una mujer que se queda viuda, debe contar con aquello que le haga falta para sacar a sus hijos adelante.

– Los ancianos deben tener una pensión suficiente para vivir y no depender de los hijos o de las rentas que les paguen.

– Lo mismo los que están en paro, si no hay trabajo, deben recibir un jornal mientras lo encuentran.

Es el deseo más que la realidad, pues las pensiones o pagas que se cobran en estas circunstancias son insuficientes para vivir.

IV. EL RESPETO A LA VIDA HUMANA

INTRODUCCIÓN

No es suficiente el tener todo lo necesario para vivir dignamente (vestido, comida, casa…), hace falta más: necesitamos razones para vivir, para seguir viviendo; si no las tenemos, nos sobra todo, hasta la misma vida. Es imprescindible también el respeto a la vida ajena. ¿De qué le sirve a un hombre tener de todo, si vive desesperado y acaba quitándose de en medio? ¿O, y si lo matan así por las buenas? ¿Hay razones para matar?

El respeto a la propia vida y a la ajena es fundamental para la convivencia humana, para poder vivir juntos en el mundo, unos con otros y no unos contra otros. Respetar no quiere decir no meterse con nadie, es mucho más: procurar que todos vivan humanamente.

Hay muchas maneras de no respetar a los demás: matarlos, hacerles sufrir a sangre fría, meterlos en la cárcel sin más razones, permitir que vivan como animales, sin consideración alguna y tratándolos a patadas. Para entendemos mejor vamos a dividir el respeto entre tres partes o tres modos de mirarlo:

1. Respeto a la vida.

2. Respeto a la persona.

3. Respeto a la dignidad.

Lo vamos a ver claro en la comparación con un árbol, del que decíamos que tenía derecho a todo lo que necesitare, si le exigíamos el fruto. Supongamos que lo tiene todo, pero le pueden ocurrir tres cosas:

1. Que lo corten y le quiten la vida. Le sobra todo.

2. Que lo dejen sin ramas, el tronco pelado. No puede echar fruto si no se recupera. Hay que respetar el árbol entero.

3. Que esté junto a un tajo, y sin destrozarlo no le permita la entrada del sol ni del aire, o que otros árboles más grandes lo ahoguen. Tampoco puede en este caso desarrollarse y dar fruto. En la persona lo llamamos respeto a la dignidad.

La persona humana es imagen de Dios, participa, por tanto, del respeto que le debemos a El. La realidad nos dice lo contrario: en el mundo, en la historia, no se ha respetado. Millones de hombres y mujeres de todos los siglos han sufrido y sufren el aplastamiento de su dignidad, de su persona y de su vida. Lo vamos e ver a continuación.

1. EL SUICIDIO

El suicidio es quitarse la vida a uno mismo. A estos momentos se llega por desesperación, cuando todos los caminos de la vida parecen cerrados y la única puerta, aunque algo oscura, es la muerte, pero..

Datos aproximados indican que cada día se suicidan en el mundo unas mil personas, y que cerca de diez mil lo intentan. Es tanto como decir que unas cuatrocientas mil personas se quitan la vida cada año en la tierra. Sólo en Estados Unidos se produce una tentativa de suicidio por minuto, con un promedio de sesenta muertes diarias. En el mundo occidental el suicidio va en número de muertes inmediatamente detrás de las ocurridas por accidentes de circulación.

¿Por qué se suicide la gente? Después de muchos estudios sobre el tema, la verdad es que no se ha llegado a una conclusión definitiva. Lo que sí puede asegurarse es que la verdadera razón por la que una persona decide quitarse la vida, anida en lo más intimo de ella, permaneciendo, incluso, desconocido para la propia víctima, en muchas ocasiones.

Factores que ayudan a llegar a esta situación pueden ser la mala salud, la tensión emocional, la ausencia o debilidad de creencias religiosas, ruina económica… unidas en último extremo a un quebranto de la responsabilidad personal.

Se suicidan más hombres que mujeres. Por lo que respecta a la edad, el número de suicidios es inferior en los jóvenes, aunque en algunos grupos, como los estudiantes universitarios, es más alto, sobre todo en las mujeres. Vamos a fijarnos en tres tipos distintos de suicidio:

a) Por desesperación.

Es el caso que se da en nuestros pueblos: personas de poco espíritu, no hablan mucho, quizá hayan tenido una desgracia grande o muchas seguidas; es bajo de estatura y todos la toman con él; no tiene amigos; ha roto con el novio o con ella, se ha quedado solo… Cuando todo esto se va recociendo por dentro y dándole vueltas en la cabeza él solo, un día y otro día, hasta que llega el momento en que no puede más y… Con todo no podemos condenar al que ha llegado a este momento: sólo Dios sabe lo que había en el corazón de esa persona.

b) Como protesta política.

Un suicidio que llama más la atención -y para eso se hace- es el quitarse la vida como protesta política. Así lo hizo un joven checoslovaco cuando los rusos invadieron su patria con ejércitos, tanques y cañones. Ian Palach, estudiante, se quemó vivo en señal de protesta. Hay más casos.

c) Por aburrimiento.

También existe el suicidio por aburrimiento. Personas que tienen de todo, han disfrutado a placer, sin tener que trabajar, diversiones, mujeres, coches, viajes, dinero…, y al final, nada. Se han hartado y ya para qué vivir, ¿qué aliciente le queda a la vida? Todo lo han probado y ya les sabe amargo.

Así está ocurriendo mucho en Suecia (uno de los países más adelantados del mundo). Tienen de todo lo deseable, pero les falta la esperanza y la alegría de vivir.

Esta situación no es exclusiva de Suecia, sino común a los países ricos, mientras que en los países pobres el índice de suicidios es mucho menor. Nos lleva a pensar que todo el progreso económico del capitalismo, con sus lujos y comodidades, no acaba de llenar el corazón humano, algo falla; sigue siendo verdad aquella frase pronunciada hace dos mil años: «No sólo de pan vive el hombre».

2. EL HOMICIDIO

Es matar a otro, a una persona humana. Está ocurriendo todos los días desde que Caín mató a Abel, su hermano. La sangre humana, caliente en el suelo, sigue clamando.

«Caín dijo a su hermano Abel: vamos afuera. Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo maté. Dios dijo a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: No sé, ¿soy yo acaso el guarda de mi hermano? Replicó Dios: ¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano clamar a mí desde el suelo».

Desde entonces, unos hermanos luchan a muerte contra otros. La raíz es el odio, la envidia, la venganza…, un padre mata al que le ha hecho una mala jugada a su hija, o al novio, porque no quiere que se casen; o los que pagan asesinos para que les limpien las personas no gratas, y luego paga el desgraciado que lo hizo por dinero.

Estados Unidos es un país donde abunda el crimen y muchos han tenido gran resonancia mundial: asesinatos de los hermanos Jonh y Robert Kennedy, de Martin Luther King.

Otro: Burton I. Gordon, de cincuenta años, director ejecutivo de la Comisión de Derechos Civiles de Michigan, fue asesinado, después de finalizar su jornada laboral, cuando se disponía a irse a su casa. Los motivos del crimen no son aún conocidos; pero no descartan la posibilidad de que haya sido asesinado en razón de su actividad en pro de los derechos civiles.

No son hechos aislados. Su repetición nos empuja a descubrir las causas últimas: una sociedad que no llena al hombre, que en vez de hermanos nos hace lobos, unos contra otros. Las noticias no dejan de saltar: En Washington, sus habitantes tienen más posibilidades de morir asesinados que por accidente de circulación.

Brasil es otra nación en la que los crímenes han abundado últimamente. Leamos uno: «Cumplimos el penoso deber de comunicar el bárbaro asesinato del P. Antonio Enrique Pereira, cometido en la noche de ayer 26 de mayo (1967) en esta ciudad de Recife. Lo que agrava particularmente este crimen, aparte de los refinamientos de perversidad de los que se revistieron (la víctima entre otras crueldades, fue atada, colgada, arrastrada por el suelo y recibió tres disparos en la cabeza) es la certeza de que este brutal asesinato se inscribe en una serie ya hecha de asesinatos. Juzgamos que tenemos el derecho y el deber de elevar un grito para que al menos, no continúe este trabajo siniestro de ese nuevo escuadrón de la muerte». Esta es la comunicación que hace D. Helder Cámara, Arzobispo de Recife, quien a su vez ha recibido más de una amenaza de muerte por el delito de estar al lado y a favor de los pobres.

Omisión de ayuda.

Unos son criminales por el hecho de quitar la vida, pero otros pueden serlo por no ayudar al que está muriendo o defender al que están matando. La siguiente carta publicada en un periódico de Granada pone el dedo en la llaga:

«Le ruego… insertar la presente carta que deseo dirigir a algunos conciudadanos. Ayer murió un hombre, muy posiblemente por no atreverse nadie a ayudarle a vivir. No sé por qué motivo se encontraba un hombre tendido a un lado del Camino de Ronda, con todo el pecho teñido de sangre, pero sí sé que había muchísimas personas, y que pasan muchísimos vehículos en ambas direcciones, que curioseaban la escena, prosiguiendo su camino o quedándose a contemplar el desenlace.

Estuvo este hombre, según muchos comentarios, más de media hora tendido de tal manera, cuando el que suscribe quiso meterle en su coche y trasladarlo a un Centro de Urgencia, muchos de los allí presentes, aconsejaron no tocarlo, cuando aquella criatura aún respiraba.

¿Vio usted esta escena? Pues pudo haber salvado la vida de este hombre, porque si era peatón pudo parar algún vehículo y si era conductor… Cuando yo lo intenté llevaba vida, pero era ya tarde».

3. LAS GUERRAS

En las guerras, aparte de los que mueren en los frentes, que por ser tantos no dejan de ser asesinatos, pero legales, son muchos los que sin culpa alguna, se encuentran con la muerte. Dos casos:

Vietnam. 1966. En marzo, el teniente Calley, del ejército norteamericano, llega con sus soldados a un pueblo, My Lal. Reúnen a la gente en la plaza y allí los matan a todos: ancianos, mujeres y niños. Ciento ocho personas en total. Este crimen ha tardado algún tiempo en salir a la luz pública. El desenlace ha sido la práctica absolución del teniente Cailey, quien se excusaba diciendo que cumplía órdenes. El capitán Medina se defiende: No dije nada de eliminar a mujeres y niños…

Egipto, 1970. En el bombardeo llevado a cabo hoy por la aviación israelí contra el sector del Canal de Suez, han muerto treinta y una persona civiles, de las cuales treinta eran niños de una escuela de enseñanza primaria. También resultaron heridos otros treinta y seis niños y diez adultos. El ataque ha sido realizado por aviones caza bombardeos Phantom, de fabricación norteamericana.

Los protectores de la paz.

Tanto Estados Unidos como la Unión Soviética, se llaman a sí mismos países amantes y protectores de la paz. Pero no sabemos de qué paz: si de la paz de esta vida o la paz de la muerte. Durante la década de 1960, los Estados Unidos y la Unión Soviética han suministrado en conjunto el 70 por 100 de las armas importadas por los países del Tercer Mundo.. O sea, que en vez de ayudar al progreso de los países pobres, se enriquecen vendiéndoles armas los protectores de la paz.

Esto hace que uno pueda preguntarse: ¿A cuánto el muerto? Vivimos, según parece, en un mundo donde se negocia con todo, en el que las armas están hoy más caras que nunca. Teniendo en cuenta lo que cuesta un muerto en guerra, mucha debe ser su rentabilidad cuando siguen sonando los disparos. Además tocamos por persona en el mundo a más cantidad de explosivos que de alimentos.

«La humanidad tendrá que poner fin a la guerra, si no quiere que la guerra ponga fin a la humanidad», Jonh Kennedy.

4. EXTERMINIO DE RAZAS Y PUEBLOS (GENOCIDIO)

Crimen fuera de serie es cuando se pretende no matar a una persona o varias, sino hacer desaparecer a una raza o pueblo. Se llama genocidio.

Alemania bajo Hitler. Murieron seis millones de judíos. Y como no daban abasto a matarlos, inventaron las cámaras de gas, donde conseguían asfíxiarlos por miles a la vez. El único delito era ser judío. Las cámaras de gas de Bikernau las habían preparado para que pudieran encerrar a tres mil personas, con lo cual, si el tiempo lo permitía, era posible exterminar, con toda comodidad y eficacia, diez mil seres humanos al día.

Se ideó un sistema para engañar a las víctimas que las tendrían tranquilas hasta el último minuto. Hermosos árboles, hierbas y jardines fueron plantados rodeando los edificios que contenían las cámaras de gas. Por todas partes había carteles en varias lenguas que decían: CENTRO SANITARIO. Y el engaño mayúsculo consistía en decirles a las víctimas que iban a darles una ducha para desinfectarlos y ropas nuevas antes de mandarlos a trabajar en los campos de cultivo de Aushwitz y sus alrededores.

Debajo y alrededor de las cámaras de gas, habían construido bonitos vestuarios, con las perchas s numeradas donde dejar la ropa. A todos los recomendaban encarecidamente que recordasen su número. Para facilitar el despiojamiento les cortaban el pelo y antes de entrar en la ducha, les hacían entregar las gafas.

Luego le daban a cada uno una pastilla de jabón, con un número grabado. Y por fin les hacían marchar, desnudos, tres mil a la vez, por unos largos pasillos, en cuyas paredes aparecían de trecho en trecho grandes puertas que, al abrirse, descubrían enormes salas de duchas. La mayoría de los huéspedes estaban demasiado atontados para darse cuenta perfectamente de lo que ocurría y entraban muy sosegados en los cuartos. Pero algunos empezaban a examinar la pastilla de jabón y descubrían que era de piedra. Otros advertían que los agujeros de las duchas no existían y no había desagüe para el agua.

En el último minuto se producía a menudo un movimiento de pánico, pero los alemanes estaban preparados ya y sus tropas hacían entrar a los remolones, a fuerza de porrazos y latigazos, en las salas de la ducha. Luego cerraban herméticamente las puertas de hierro. Echaban uno o dos botes de gas en cada sala de duchas…. y a los diez o quince minutos, la operación había terminado.

Las páginas de los periódicos hablaban en 1970 de otro genocidio: Biafra. Más de seis millones de personas muertas por la guerra o por el hambre. Y algo más: la pasividad del mundo ante la suerte de estos seres. La raza «Ibo», pobladores de Biafra, ha sido casi exterminada por Nigeria.

5. EL ABORTO

Noticias como ésta nos hacen estremecer y de vez en cuando aparecen en los periódicos:

Una criatura recién nacida ha sido encontrada con vida la pasada noche en un balde de basura de uno de los pisos de una casa de esta ciudad. Unos gemidos de criatura humana llamaron la atención del portero, cuando en el ascensor se disponía a bajar algunos baldes de basura. Abierta la tapadera de uno de ellos, se encontró con la sorpresa de una niña recién nacida con el cuerpecito amoratado y algunas heridas. Fue trasladada a una clínica, donde fue puesta en una incubadora, y trataron por todos los medios de salvarle la vida. Tras una favorable reacción, la pequeña empeoró y falleció.

La madre ha sido identificada por la Policía. Es una joven soltera que dio a luz en el cuarto de baño sin ayuda de ninguna persona (Palma de Mallorca, enero 1971).

A la indignación que sentimos por el abandono de una criatura recién nacida, debemos añadir también la comprensión por una mujer, madre, que se ha visto ,obligada» a dejar al hijo de sus entrañas. En muchos casos, la culpa no es de ella sino de la sociedad que señala con el dedo a las madres solteras, habiéndolas antes dejado indefensas para caer en el engaño de los hombres.

¿Y de las vidas que se suprimen antes de nacer?, porque también se puede quitar de en medio a una vida humana en el seno de la madre. Esto es el aborto y quizá no pueda aparecer tan chocante.

La Organización Mundial de la Salud daba en 1965 la cifra de 30 millones de abortos al año, cifra en la que se incluyen los abortos legales y los ilegales (lo que supone nada menos que 85.000 abortos diarios). La cifra no parece exagerada si se tiene en cuenta que solamente en el Japón se habla de cerca de un millón de abortos legales por año (a los que hay que añadir los ilegales).

En Francia se calcula un mínimo de 300.000 abortos por año y un máximo de un millón: en algunos países de Europa Oriental el número ha sobrepasado con creces al de nacimientos (por ejemplo, Hungría, que en 1965 contabilizó 185.000 contra sólo 133.000 nacimientos). Finalmente, en una estadística muy reciente, la ciudad de Nueva York ha sido testigo, desde la legalización del aborto el 1 de Julio de 1970 hasta el 31 de diciembre del mismo año, de nada menos que 69.000 abortos legales, mientras que en el mismo periodo de tiempo los nacimientos ascendieron a 70.000.

«Hoy mis padres me han asesinado», de este modo acaba «El diario de un niño no nacido».

Muchas veces puede ocurrir el aborto sin culpa de nadie, en otros sí puede haber alguna culpa: malos ratos de la madre, trabajos excesivos…, para ocultar una mala acción y salvar la «honra» se mata a una criatura. No se pueden condenar por las buenas a las personas que se ven en estos trances. Lo que no podemos pasar por alto es el crimen que se comete contra la vida humana. El niño antes de nacer es un ser humano y tiene derecho a la vida.

6. LA MUERTE SIN DOLOR (EUTANASIA)

Y, ¿una persona que tiene una enfermedad incurable, se retuerce de dolor y no hay calmantes que la alivien, se le puede adelantar la hora de la muerte para que deje de sufrir? A primera vista puede parecer razonable y humano, pensando que se le hace un beneficio, y el enfermo mismo llama a la muerte. Pero una vida humana es intocable y no somos dueños para disponer de ella, aunque nos parezca bien. Se le podrán aplicar al enfermo todas les medicinas para curarlo o aplacarle el dolor, pero ninguna para matarlo.

7. LA MUERTE EN LA CARRETERA

Es verdad que son muchos los que han muerto al caer de una bestia y todavía ocurren casos; pero la lista ha aumentado con los coches: los muertos y heridos en carretera se cuentan por miles. Todos los días, los periódicos traen noticias con rutas manchadas de sangre.

Cien mil muertos al año por accidentes de carretera en Europa y veinte o treinta veces más de heridos. Mueren hombres y jóvenes más que mujeres y personas adultas.

Esta es una nueva forma de matarse (suicidio) o de matar a los demás (homicidio). Va, por tanto, contra el derecho y el respeto a la propia vida y ajena, cuando es por culpa de uno. En su mayoría suceden por no cumplir las leyes y normas de circulación, conducir bebidos…

8. LA PENA DE MUERTE

Muchas naciones del mundo han quitado la pena de muerte como castigo a determinados delitos. ¿Hay razones para abolirla? ¿Se debo suprimir la pena de muerte? Sí, porque es:

1°. Inmoral.

El quinto mandamiento dice «No matarás» y no hace excepción de nadie (jueces…), prohibe siempre matar a otro. La vida humana es sagrada.

2°. Injusta.

Es pagar con la misma moneda; a una muerte se le pone otra. Es aquello de «ojo por ojo y diente por diente»; si una muerte es injusta, ¿por qué la otra no lo es?

3. Contraria al Evangelio.

La doctrina del Evangelio es la del perdón y el amor. Durante diez siglos, los cristianos se han opuesto a la pena de muerte, llegando incluso, en algún caso, a arrancar a los condenados a muerte de las manos de los guardias.

4. Inútil.

No es el único escarmiento para desanimar a los posibles criminales, pues está comprobado que en los países donde se ha suprimido, no por eso han aumentado los asesinatos.

La razón última para mantenerla se basa en el sentimiento de venganza que todos en ciertas ocasiones sentimos y sobre ese sentimiento se cimienta una cosa tan seria como la condena a muerte.

«Por malvado que sea un hombre, será mas útil a la sociedad vivo que muerto, si se le separa de ella donde se le haga trabajar.. (P. Sarmiento.)

SOLUCIONES

Por supuesto que a los criminales no se les va a dejar sueltos encima, hay que ponerles un remedio eficaz y humano, con soluciones menos bárbaras, como puede ser la cadena perpetua, adoptando toda clase de seguridades para que no se escape, incluso operarlos, para quitarles la posibilidad de seguir cometiendo crímenes; esto, aunque parezca chocante, es menos que matarlo y lo están experimentando en algún país.

Las seis artes de matar y el testamento de un verdugo.

Los procedimientos utilizados en el mundo para ejecutar la pena de muerte son seis: la horca, la decapitación (en guillotina o con la espada), el garrote, el fusilamiento, la silla eléctrica y la cámara de gas. Cada país suele utilizar una o dos de entre las seis, siendo todas inhumanas, pues todas duelen, todas hacen enloquecer y todas matan. Los relatos de condenados a cada una de ellas son escalofriantes.

Henri Sanson, antiguo verdugo de la Audiencia de París y miembro de una ilustre familia de verdugos franceses (durante siglos decapitaron a revolucionarios y monárquicos, reyes y príncipes, al servicio de los reyes y de la Revolución), escribió ya retirado «Siete generaciones de verdugos: 1688-1874, publicado en Francia en 1861.

«En 18 de marzo de 1847 entraba en mi casa fatigado –escribe-, de vuelta de uno de mis largos paseos, en que escogía siempre los sitios solitarios para enterrar en ellos mis tristes pensamientos y la tortura constante de mi espíritu, recibí la carta de mi destitución por el ministro de Gracia y Justicia.

Sólo en presencia de Dios que lee en el fondo de los corazones y ve hasta en los rincones más ocultos de la ciencia, lavé solemnemente aquellas manos, que no debían manchar ya la sangre de mis semejantes. Si ha habido una razón de orden superior que me haya puesto en la mano la pluma que ahora tengo en este momento, es el espectáculo de esa gran causa pendiente ante el tribunal de la civilización, para reclamar la abolición de castigo implacable de que he tenido la desgracia de ser viva personificación.

¡Pueda, antes que repose mi cabeza en la infamada sepultura de mis padres, ver desaparecer de nuestras instituciones una pena cuya aplicación haga cada vez más recta la mejora de las costumbres y un suplicio, en fin, que en medio de nuestra civilización es como el último vestigio de los sacrificios humanos de la barbarie!

Puedan decir en un porvenir cercano al cerrar el libro los que hayan leído estas páginas: ¡Este es el testamento de la pena de muerte, hecho por el último verdugo!»

9. LOS «OBJETORES DE CONCIENCIA»

Los objetores de conciencia son jóvenes que se niegan a vestir la ropa militar porque la encuentran incompatible con sus convicciones personales. Tienen muy en alto el respeto a la vida humana y no aceptan el servicio militar, donde se aprende el manejo de las armas.

En Italia, un estudiante, Fabrini, de familia rica, sacando buenas notas en sus estudios, católico convencido, diez días antes de licenciarse, entregó a su superior inmediato un paquete con el uniforme, diciendo que no estaba dispuesto a vestirlo más. Para que no hubiera dudas de sus motivos, escribió las siguientes palabras de felicitación de Navidad a su familia:

«Feliz Navidad. Estad tranquilos. La bendición de Dios ha venido sobre nuestra casa y no la abandonará nunca. Espero volver a veros pronto. Y no se os ocurra quejarse por mi ausencia. Nadie me ha hecho nada malo aquí dentro. Valor. Igual que vosotros lo aprendisteis, ahora estoy aprendiendo yo lo que significa vencer al mundo.»

Los casos de objeción de conciencia al servicio militar se siguen multiplicando sin cesar.

V. EL RESPETO A LA PERSONA HUMANA

INTRODUCCIÓN

Si en el mundo no se respeta la vida, mucho menos se tendrán en cuenta la persona, la integridad de su ser. La persona humana es espíritu y cuerpo, inteligencia y libertad, conciencia y voluntad. Tiene derecho, por tanto, a que se le respeten todos los valores y fuerzas que posee y es. A que se le respete su conciencia, aunque esté equivocada y nunca la equivocación es total, pues en todo error hay parte de verdad; no puede imponerse a la fuerza, el error sí. La verdad tiene ya fuerza por sí misma para necesitar de nuestra fuerza bruta.

Tiene derecho también la persona a la buena fama, a la libertad para pensar y expresar sus opiniones, a no ser violentada. Veamos la realidad.

1. EL ALCOHOLISMO Y LAS DROGAS

Lo mismo que puede haber una falta de respeto a la vida propia (el suicidio), sucede también con la persona: que no nos respetemos nosotros mismos, que no conservemos nuestra integridad, nuestra lucidez y perdamos la conciencia y la libertad. Nos vamos a fijar en dos casos:

a) El alcoholismo.

Alcohólicos son personas que se han acostumbrado a beber tal cantidad de alcohol en vinos, licores… que ya no pueden pasar sin él. Las consecuencias son fatales para su salud y comportamiento en la vida. Se caracterizan por la inestabilidad de su carácter, pérdida del sentido de juzgar con criterio sano, debilitación de la voluntad. En la historia, grupos obreros se han abstenido de tomar bebidas alcohólicas por estas razones.

Además es una falta de respeto a la persona ajena: malos tratos a la mujer al menor motivo; los hijos de alcohólicos pueden nacer tarados.

b) Las drogas.

Como una auténtica plaga amenaza el mundo de las drogas apoderarse de la juventud en algunos países. Un mundo de locura, un mundo de ilusiones, de castillos artificiales, en donde hombres y mujeres y muchos jóvenes suelen refugiarse, huyendo de sus problemas, o mejor olvidándolos por un tiempo, pues los problemas y preocupaciones no se espantan con las drogas.

Muchas drogas tóxicas se ofrecen gratis a los jóvenes, bien en pitillos mezclados con el tabaco, caso de la grifa, bien mezclados en bebidas alcohólicas. Existe una amplia difusión del consumo que aprovecha el ingenuo deseo de experimentar que tiene la juventud. Este consumo, donde en gran parte se regala, va convirtiendo a los jóvenes en drogadictos y destruyendo su voluntad..

Un drogadicto es un hombre sin voluntad, que se convierte en presa fácil para manejos turbios; se exalta, pierde la barrera de las normas morales y de convivencia y es mercancía humana apta para maniobras políticas. Seis o siete horas antes de la matanza de My Lai (en Vietnam), los soldados que entraron a sangre y fuego en aquella aldea vietnamita, habían estado fumando marihuana, ha declarado a un Comité del Senado de Estados Unidos un sargento, testigo de aquella operación.

2. TORTURAS FÍSICAS

Es hacer sufrir y dar malos tratos a una persona, violentando su cuerpo. Puede hacerse por diferentes motivos.

a) Por motivos políticos.

Son los más frecuentes. Hombres y mujeres que no están de acuerdo con el poder dominante en sus naciones y para acusarlos, les obligan a declarar bajo torturas.

Leamos las declaraciones de un torturado: «Me hicieron sentar en la silla del dragón.. un asiento de metal, al cual me sujetaron fuertemente. En seguida comenzaron a hacer pasar la corriente eléctrica por los alambres sujetos a mis manos, oídos y cráneo. A cada descarga, todo mi cuerpo se agitaba y temblaba como si fuera a desintegrarse. Alternaban estas sesiones con períodos en la percha de la lora…., al cabo de una hora estaba cubierto de sangre, de heridas y cada movimiento me hacía perder el conocimiento».

Las personas que disfrutan haciendo sufrir a los demás son enfermas; su enfermedad se llama sadismo.

b) Por otros motivos.

Se dan también casos de malos tratos -más de la cuenta- en la vida familiar: mujeres maltratadas por sus maridos, borrachos o frescos. Algunas aguantan y sufren, otras se hartan y los dejan, porque no pueden convivir con semejante persona, con aire de fiera. A veces es el precio que pagan a unas ganas locas de casarse como sea y con quien sea, y de no haberse conocido bien durante el noviazgo.

Algunos hombres, en estos casos, más que personas parecen bestias sin domar, que pagan sus furias con las demasiado pacientes mujeres; los tienen que soportar por tenerlas agarradas por la boca: él les gana la vida, pero a qué precio.

También se pueden colar en los malos tratos los padres que pegan sin tino a sus hijos.

Otros malos tratos y torturas podemos descubrir en la vida: para robar, por la enfermedad que se llama sadismo, etc.

3. TORTURAS MORALES

Cuando se ataca directamente al espíritu humano. Van por el mismo camino que las anteriores. Por ejemplo: tener a los detenidos muchas horas de pie, aplicarles a los ojos y cabeza grandes luces que los deslumbren hasta enloquecer, ruidos constantes y cercanos. También existe el «lavado de cerebro» para borrar de la cabeza lo que uno lleva y declarar lo que a otros conviene. Amenazas y miedo a ciertas personas para que se asusten, cuando buscan la justicia y la libertad…

En los pueblos se dan muchos casos de hacer sufrir moralmente a otros: el vacío que se hace a ciertas personas, a las que todo el mundo da de lado y rehuye su compañía, por la razón que sea: el desprecio con que se mire a algunos, el tomarla con fulano… Son casos de falta de respeto a la persona.

4. DETENCIONES ARBITRARIAS

Es la detención sin más motivos ni razones verdaderas que lo justifiquen. Suele darse en países sin libertad, en los que se impone la voluntad de unos pocos y la fuerza está por encima del respeto, la libertad y la ley. Las hacen a media noche para sorprender más desprevenidos. El caso siguiente, de Brasil, nos da una idea bastante clara de lo que son las detenciones arbitrarías.

«Vino la revolución. Fuimos arrestados, a pesar de que no podían hacerlo por ser diputados. El 8 de abril se nos dijo que salíamos de diputados con sólo veinticuatro horas para defendernos: no sólo permanecíamos encerrados sin poder comunicarnos con un abogado, sino que tampoco se nos dio el plazo previsto por la, ley. Teníamos nada más que papel, lápiz, una ficha de la policía con algunas mentiras y algunas verdades. Una comedía.

Hasta el 9 de abril estuve en el cuartel de infantería. Entonces fuimos llevados a la comisaría, donde permanecí sesenta días, durante los cuales vi entrar y salir a más de ochocientas personas, estudiantes, intelectuales y obreros en su mayoría, campesinos en gran número y generalmente semidesnudos, víctimas de la crueldad de los propietarios que aprovechaban la ocasión para expulsar de sus tierras a hombres que vivían ahí desde hacía veinte años y más.

La mayoría de ellos no sabían que el presidente había sido depuesto ni aún su nombre. Vi volverse locos a dos campesinos y a un vendedor de billetes de lotería. Los que salían de ahí eran incapaces de hacer nada al regresar a sus casas, tan dominados estaban por el miedo. Casi todos los prisioneros que llegaban del interior contaban los terrores y los sufrimientos que padecieron y las familias de algunos fueron maltratadas, ni siquiera los niños fueron respetados… casi todos ellos eran católicos o protestantes, padres de familia numerosa».

Esta es la información que hizo de la cárcel José Gómez Pimenta, un minero, fiel y decidido luchador por la justicia. Fue condenado a diez años de prisión.

Unidas a las detenciones arbitrarias están las deportaciones. Para quitar de en medio a una persona o muchas que molestan, se les manda a un lugar lejano y problema resuelto. En Africa del Sur, millares de negros son llevados de un lugar a otro, según los intereses económicos de los que mandan y poseen el dinero.

5. EL BOXEO

«Vi címo un golpe en el hígado y dos directos a la cara terminaban ante mis ojos atónitos y horrorizados con la vida de un muchacho joven, lleno de fortaleza. Lo peor es el público. La ovación cerrada que acogió esta hazaña, mientras los miles de personas gritaban llenas de alborozo, no tiene otro antecedente que el circo romano». Son palabras de Jaime Salom, al referirse a la muerte del boxeador Daudú.

El boxeo no va sólo contra la persona, sino incluso contra la misma vida humana. Lo confirma el hecho de que hayan muerto más de 450 boxeadores en lo que va de siglo, sin contar el número aterrador de los que quedan inútiles física o mentalmente.

El que fue célebre boxeador español, Fred Galiana, ha declarado: «Si volviera a nacer, no lo sería jamás otra vez. Es un deporte muy duro, difícil para triunfar y muy peligroso. Un sólo golpe puede matar a un boxeador y no es preciso para un grave accidente el que se den una buena paliza. El público, que es más salvaje que nosotros, lo que quiere es sangre, hay que dársela. El noventa y cinco por ciento de los boxeadores quedan ‘sonados’. Yo soy una excepción». En Suecia está prohibido el boxeo.

6. INSTRUMENTALIZACIÓN DE LA PERSONA

Es un modo de utilizar a la persona como instrumento, cosa, o medio para conseguir determinado fin. Generalmente se trata de aquellos que no caen en la cuenta de lo que se traen entre manos y otros los aprovechan pera alcanzar sus objetivos. Se hace para muchas cosas. Para atentados terroristas, asalto de bancos…, se suelen utilizar a jóvenes con deseos de moverse y actuar sin miedo. Los verdaderos autores quedan a salvo. Otro modo es llevar a la gente sin que ellos sepan a qué van o dándoles razones distintas. En todos estos casos y muchos más es manejar a la persona no como tal (libre e inteligente) sino como algo que se puede utilizar. Un instrumento.

VI. EL RESPETO A LA DIGNIDAD HUMANA:

CONDICIONES INHUMANAS DE VIDA

INTRODUCCIÓN

Además de la vida y de la persona, hay que respetar también la dignidad humana. Lo veíamos claro en la comparación del árbol: aunque no se le corte nada (ni el tronco ni las ramas), si crece en medio da otros árboles más grandes, no puede desarrollarse según sus posibilidades, no le dejan respirar.

El hombre, la mujer, además de su vida y persona, necesita para vivir y crecer como persona de unas condiciones, de un ambiente que le favorezca y no lo aplaste. Es verdad que no se le mata, pero la vida se le hace insoportable y difícil.

Si la vida y la persona no son respetadas en el mundo, la dignidad está por los suelos.

1. EL HAMBRE

El pasar hambre no es sólo sentirla y son muchos millones de seres humanos los que la sienten y no saben con qué quitársela; es también no estar suficientemente alimentados, aunque no se sienta tanto: niños hartos de comer, pero débiles, al no recibir la alimentación necesaria en vitaminas y proteínas; de éstos hay más millones todavía en el mundo.

Por culpa del hambre y de la mala alimentación, que no dejan desarrollar a la persona sus valores y cualidades, se están perdiendo para la humanidad infinidad de talentos, mujeres y hombres mueren sin dar fruto…, otros mueren de indigestión.

El hambre es una vieja compañera del hombre, seguramente la más fiel y constante a lo largo de la historia. Ha segado más vidas y llevado a la tierra más gente que las guerras y epidemias, que no han sido pocas. Fijémonos en dos casos históricos, reciente uno y del siglo pasado el otro, en los que el hambre hizo su agosto.

Andalucía, siglo XIX.

Las últimas hambres que se sufrieron en España fueron las de los años 40. Pero comparemos:

«Consecuencias de una de las hambres qué venían cada cierto tiempo en Andalucía a agravar más la miseria general (año 1834):

– En Baena (Córdoba) morían diariamente de hambre de diez a doce personas.

– La cárcel se llenaba de reos de robo, a quienes se dejaba ir a declarar sin guardias, todos volvían, pues aunque mal, en la cárcel se comía.

– Grandes grupos de gente recorrían las calles pidiendo pan a gritos.

– Los que lograban un jornal, no compraban con él más que un pan de cebada, que se comía con su mujer e hijos por la noche, de día no había nada que llevarse a la boca.

– Cuando brotaron en la primavera de 1835 las primeras espigas, a pesar de los golpes que les dan los guardas en los campos, mujeres y niños se arrojaron sobre ellas.

En treinta meses, Baena, que contaba con 12.000 habitantes, perdió por efectos del hambre 2.000.

En Bujalance (otro pueblo de Córdoba), por efectos del hambre en otro periodo, las mujeres vendían sus cabelleras, si alguien quería comprarlas, para dar de comer a sus hijos».

Biafra, siglo XX.

Esta es la carta que un biafreño escribió a los grandes de la tierra, mientras moría de hambre:

«Cuando reciban esta carta, habré dejado de existir, las pocas fuerzas que me quedan, las empleo en escribir estas líneas. De aquí a unas horas o unos días, me juntaré a los millares que me precedieron y mi cabeza descamada reposará sobre los que murieron antes que yo y aún esperan sepultura.

Yo, como ustedes, también tenía mujer e hijos. Cuatro. El más pequeño de pocos meses. Lo vi morir en brazos de su madre, cuyos senos estaban secos. Los otros tres murieron poco a poco, uno cada vez, para que mi dolor fuera más grande. Ahora acaba de morir mi mujer, víctima también del hambre implacable. Quisiera llorar, pero no tengo fuerzas ni lágrimas. Estoy acostumbrado. Vi morir de hambre a millares de compañeros míos… Ustedes que estás haciendo la digestión del asado de mediodía, no saben lo que es morir de hambre.

A veces me entran deseos de odiar al mundo entero, surge en mi interior un grito de rebeldía capaz de llegar a los extremos de la tierra. Pero ya ni para odiar tengo fuerzas, y aunque las tuviera, tampoco lo haría, porque soy cristiano y debo perdonar. Estoy, por esto, ansioso de saber por qué Dios permite esta tragedia sin nombre. Me pregunto, sobre todo, por qué los hombree continúan con las mismas diversiones de siempre, y cuál es la razón de que ustedes, los grandes del mundo, permitan esta carnicería.

Guardan silencio y nos dejan morir abandonados. Se lavan las manos confesándose inocentes. Pero nuestras muertes los acusan. Se llaman ustedes amantes de la paz y dan armas a nuestros enemigos. Y nosotros sufrimos. El pueblo de Biafra es el Cristo crucificado del siglo XX. La marcha continuará, ya que el petróleo vale más que el hombre.

Dentro de poco moriré. Me despido de ustedes serenamente, hasta la Patria, donde el petróleo cuenta poco. Donde el hombre vale más que el petróleo». Un biafreño.

Actualmente y por primera vez en la historia, el hambre puede ser vencida en la tierra. Hay medios, conocimientos y dinero, lo que falta es que en vez de gastarse en fabricar armas para la muerte y en viajes a la Luna, se utilicen en crear nuevas fuentes de riqueza, y que ésta se reparta, no como en la selva (el más fuerte se lleva la mayor parte), sino como en una familia, en la que cada uno recibe lo que necesita.

2. EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA

Al principio los hombres se refugiaban en cuevas, eran las casas de entonces: pero este principio todavía no ha acabado para muchos porque siguen viviendo en ellas. Abundan en la zona de Guadix (Granada). Leamos parte de un articulo aparecido en un periódico sobre las cuevas de Guadix:

«La gran injusticia social y humana sobre este pedazo entrañable de Guadix. Su enorme peligro de agrietamiento, y de hundimiento. A grandes rasgos y prescindiendo de la descripción de una cueva viven en armonía o sin ella, el matrimonio, los niños, el burro, los conejos, etc.

En forma habitual conviven personas y animales en dependencias separadas, en algunos casos, por una simple cortina que obstaculiza la visión de los dormitorios de padres e hijos. Que la única ventilación de que disponen es el aire que penetra por la única abertura, que es la puerta.

Que el olor es en extremo desagradable por la dificultad de ventilación y la carencia total de servicios que da lugar a un repugnante espectáculo en las cercanías de tales cuevas en que sus moradores se turnan y vigilan para efectuar sus necesidades. Por si faltaba algo, también se carece de saneamientos y con motivo de la reciente instalación de las aguas potables en la ciudad, y en algunos sitios fuentes públicas, las aguas discurren por cañadas y caminos formándose un barrizal que impide el tránsito normal.

De iluminación pública es mejor no hablar. Estas infrahumanas circunstancias y otras que no apunto han influido profundamente en la sicología de tales moradores, en su bajo nivel cultural, asociativo, la baja renta, circunstancia que choca con el nivel del casco de la ciudad, propiamente dicha, y de características bastante opuestas.

No es vivir en una casa:

– Cuando la madre, la hija, el hijo y la novia que se llevó, duermen en una pequeña habitación con derecho a cocina en la puerta.

– Cuando la llamada casa es una chabola, barraca… hecha de contrabando en una noche, con techo de lata y paredes como papel de fumar y dos habitaciones lo más.

– Cuando tienen que dormir revueltos en cama redonda o cuelgan sillas y mesas para extender las camas.

– Cuando varias familias lo comparten casi todo, con las peleas y problemas que lleva consigo, porque no hay modo de encontrar un piso.

– Cuando faltan los más elementales servicios de higiene y limpieza.

– Cuando en el barracón hace más frío en invierno que en la calle y en verano pasa lo mismo, pero con el calor.

– Cuando la humedad, falta de ventilación, oscuridad, le dan a uno en la cara al entrar.

– Cuando tienen que dormir debajo de un puente.

– Cuando la casa es tan vieja que asusta oír un trueno.

De vez en cuando salen en los periódicos las cifras de los apartamentos vacíos que hay en las ciudades, y no es porque sean malos y pequeños para una familia, sino porque no están al alcance de un bolsillo corriente.

La costa del sol.

«Faltan más de 60.000 viviendas sociales donde existe la mayor concentración hotelera y residencial de la nación. El paro es endémico, en un área que atrae cada año a cientos de miles de personas dispuestas a disfrutar sus vacaciones de descanso. Se ha dado una visión de carteles turísticos de playas doradas, rebosantes de vida fácil, urbanizaciones lujosas y suecas en bikini, que es el contraste irritante con una realidad social de gravísimo subdesarrollo y falta de atención.

La justicia social más elemental se rebela ante el hecho de miles de trabajadores malagueños malviviendo, sin trabajo y sin casa, teniendo ante sus ojos miles de chalets y ‘bungalws’, cientos de hoteles y urbanizaciones construidas sólo para el descanso, y a cientos de miles de personas en vacaciones voluntarias».

Estas son palabras pronunciadas por el presidente del Consejo Provincial de Trabajadores de Málaga ante el ministro secretario general del Movimiento y el comentario publicado en los periódicos (año 1969).

3. LA ENFERMEDAD

No es que el ponerse enfermo vaya contra la dignidad humana, aunque a veces sí, como fruto de una escasa alimentación o humedad en la vivienda y también en los casos siguientes

– El caso en que un médico se negara a ir para un enfermo grave.

– Las medicinas no se pueden comprar por falta de dinero o dejan arruinada a la familia. Se logran fabulosas ganancias a costa de la salud del pueblo, señalaba un periódico.

– El hospital, sanatorio… está en malas condiciones o no atienden debidamente a los enfermos, los mandan a sus casas antes de tiempo, no hay sitio para todos…

Nadie duda que la Seguridad Social ha supuesto un avance en el campo de la asistencia médica de millones de personas. Pero todavía no acaba de funcionar debidamente. Parece que el fallo es el sistema de organización en sí. La insuficiencia de instalaciones y de equipos para atender a los pacientes. Los médicos, por mucho interés que pongan, no pueden humanamente atender con todas las garantías exigibles a un número excesivo de enfermos como se acumulan en las consultas. Entre otros motivos, porque todos sabemos que la Medicina exige, además, un profundo aliento humano. No hay enfermedades sino enfermos.

No puede admitirse, por ningún concepto, que un paciente que tiene que sufrir un análisis de sangre está desde la madrugada hasta las dos de la tarde -o más- esperando turno. Somos testigos y podemos subrayarlo en cualquier momento, apareciendo por la Seguridad Social cualquier día. Algo falla en la medicina social…

VII. LA DISCRIMINACION: SOCIAL Y RACIAL

INTRODUCCION

¿Qué significa esta palabra que no oímos mucho? Decimos que todo hombre, mujer, joven o niño, es persona humana y de ahí le viene su dignidad y derechos; en consecuencia ni la dignidad ni los derechos humanos vienen del dinero, el poder, la cultura, la familia o la raza, sino de ser persona.

Esta igualdad de todos exige un trato también en la vida y cuando no es así, se habla de discriminación: es decir, no respetar en cada uno su dignidad, sino atender al dinero, saber, poder, y quien no los posee se queda atrás.

Podemos hablar de dos clases de discriminación: social y racial.

1. DISCRIMINACION SOCIAL

En la persona no se reconoce su dignidad sino su situación social, económica, cultural. Es como decirle: ‘tú no vales nada, pero porque tienes dinero o poder mereces ser respetado’.

a) Trato desigual.

Por ahí anda un refrán que dice: ‘El que no tiene padrino, no se bautiza’. Por eso para conseguir cualquier cosa, hay que buscarse un buen enchufe, aunque la televisión haga propaganda en contra. El enchufismo es una auténtica plaga, se utiliza para conseguir un beneficio, aprobar unos exámenes, ingresar en tal sitio…

Es un claro signo de discriminación social: no tratar a una persona según su dignidad y derechos, sino según los padrinos que presente. Es despreciarla.

A veces, el que da una recomendación se siente satisfecho por la ‘obra de caridad’ que hace a un necesitado; la obra de caridad consiste en perpetuar la falta de respeto a la dignidad humana, que no es atendida por ella misma sino por el señor con agarre, que le echa una mano.

No es, por tanto, una obra de caridad, sino continuar la injusticia. Si no hicieran esto, ya llegaría el clamor de los que no son tratados con igualdad y según su dignidad hasta hacerse irresistible; habría que remediar la situación en sus raíces y para todos, no sólo para unos pocos, como en el caso de los recomendados.

b) El caciquismo.

Una historia célebre, a la vez que triste, de falta de respeto a la dignidad humana ha sido el caciquismo en nuestros pueblos. Un hombre o una familia se han alzado sobre los demás. Eran dueños de muchas tierras y casas y lo demás venía por añadidura.

Ellos eran alcaldes o los manejaban a su antojo; aconsejaban e informaban a la gente, buscaban enchufes y recomendaciones; prácticamente todo el mundo les vivía sometido, si no querían irse del pueblo. Abusando de su poder, sus fortunas crecieron como la espuma, a veces al hacerse cargo de las pocas riquezas de los pobres entrampados. Era el señor, el señorico o señorito. Gustaban ser saludados en las plazas, los hombres se quitaban el sombrero al pasar por su lado.

Podemos distinguir tres clases de caciquismo:

1. Cacique duro.

Hombre de mal genio que trata a voces y a patadas a la gente asustada del pueblo. En un pueblo, los hombres, aun que no los hubiera llamado a trabajar, iban con él, pues si la noche anterior no les había avisado, era por algo. El miedo los tenía acobardados y aplastados.

2. El cacique paternalista.

Persona buena entre las buenas, al menos así lo dice mucha gente. Servicial, coloca a todos, busca recomendaciones, resuelve problemas, consigue ayudas -tiene mucha mano en la capital.

Alguno podría pensar: Una persona así es la que hace falta en los pueblos. Pero el precio que había que pagar, ¡cómo no!, era el sometimiento (no trabajaba de balde), la imposición de sus caprichos por las buenas, el considerar a las personas como niños chicos que no saben ni hace falta que sepan (esto es el paternalismo) y que nadie se enfrentara con él. Solía ser el compadre de casi todos los niños del pueblo.

3. El cacique burócrata.

Es verdad que los tipos anteriores están en baja o han desaparecido (no en todos sitios); pero ha surgido un nuevo tipo que bautizamos con la palabra ‘burócrata’.

Hoy, para dar cualquier paso hay que coleccionar un montón de papeles, con sus respectivas pólizas, certificados… (al final siempre faltará alguno) y el que disponga del papeleo tiene el peligro de abusar de su poder y convertirse en el nuevo cacique.

Todo el mundo tiene que entrar por lo que él diga y si no… le hace ir todos los días que quiera o no le hará el papel, porque no tiene derecho y…

Los frutos de esta situación con su historia se dejan sentir en nuestros pueblos. En sus personas hay unas huellas que no se borran fácilmente. Siglos de opresión nos han hecho que no nos fiemos de nadie -a veces ni de nosotros mismo-; que tengamos todas las caras que hagan falta hay que estar bien con todos…; que nadie sepa lo que en realidad sentimos y pensamos por dentro, el que dice la verdad, se queda con ella.

A todos les damos la razón, aunque no la lleven. Ante los poderosos del pueblo (por dinero, cultura, influencia…) siempre ponemos buena cara, esto se llama servilismo. Somos capaces de dar la coba por el lado que haga falta: el derecho o el izquierdo, según convenga y de quien se trate. Y lo más triste: que la mayoría viva a gusto así y considere normal esta situación: ‘Siempre ha sido así’.

2. DISCRIMINACION RACIAL

Otro motivo de desigualdad en la vida es el color de la piel. Por ser negro, o amarillo… no se tienen los mismos derechos que los blancos. Ocurre en tres países del mundo con especial intensidad: Estados Unidos, Sudáfrica y Rodesia.

a) Estados Unidos.

Los negros actuales que luchan por su liberación e igualdad con los blancos son los descendientes de los esclavos allí llevados por los negociantes europeos. Aunque le esclavitud desapareció, quedan restos de ella en la discriminación racial:

Los negros no pueden vivir donde los blancos, ni sus hijos sentarse con niños blancos en las escuelas; hay bares para unos y para otros. Claro que esto no pasa en todos sitios, sino sólo en algunos estados. Parecida discriminación se hace con los puertorriqueños y mejicanos emigrados a Norteamérica.

Animador de la lucha por conseguir la igualdad ha sido Martin Luther King, hombre amante de la paz, pero que acabó muerto de un tiro: estorbaba a los que querían mantener a los negros aparte.

b) Rodesia y Sudáfrica.

Son dos naciones de Africa, en las que siendo la mayoría de raza negra, los pocos blancos se han hecho los dueños del poder y los mantienen dominados. Practican toda clase de separación, represión y vigilancia policiaca para que los negros no levanten cabeza. Basta por todos el siguiente caso:

La joven Susan Schoeman llegó hace varios años a Sudáfrica y pronto conoció a un hombre, Henry Mary. La pareja no tardó en enamorarse y consecuentemente trataron de celebrar matrimonio. Pero estaban en Sudáfrica donde una ‘ley contra la inmoralidad’, prohibe contraer matrimonio a los negros con los blancos.

Ante esta imposibilidad, la pareja decidió vivir juntos; ahora cuatro años más tarde, cuando el matrimonio celebrado civilmente cuenta ya con tres hijos, Susan y Henry han sido denunciados por mantener relaciones íntimas, siendo de diferente color. Un tribunal les ha condenado a varios meses de cárcel y ha advertido a estos dos padres de los peligros de volver a sus relaciones; las próximas condenas serían severísimas. Susan ha intentado en vano convencer a los jueces blancos: ‘Nuestro amor es bueno y constante. Tenemos tres hijas como fruto de nuestro amor. No nos pueden obligar a separarnos’.

Ante la intransigencia de los tribunales, la joven madre ha intentado una escapatoria: ella es de raza amarilla y goza de una situación un tanto indefinida en Sudáfrica; valiéndose de esto (la piel amarilla es también despreciada por los sudafricanos), Susan ha pedido a las oficinas de control que la consideran como ‘personas de color’, palabras empleadas para llamar a los negros. Si Susan es calificada como persona de color, podrá casarse con el padre de sus hijos y podrán ser una pareja feliz; de otro forma la pareja tendrá que separarse o emigrar a otro país.

Pasarán diez, veinte años, quizá más. Pero cuando llegue el día en que los humillados africanos adquieran alguna fuerza, el odio negro tanto tiempo reprimido hará correr la sangre de los blancos. Es la constante historia de las violencias de hoy. La larga siembra de injusticias produce cosechas de levantamientos y de sangre.

c) El pueblo gitano.

Aunque no de este modo tan brutal, existe entre nosotros una separación de razas: se trata del pueblo gitano, viviendo en sus grupos aparte, casi siempre miserablemente, excluido y despreciado, sin recibir una educación y cultura, no para dejar de ser gitano, sino para que conservando sus valores propios -que no son pocos- se desarrollen como personas humanas y les sea respetada su dignidad

Es muy cómodo echarles en cara que son esto y lo otro sin antes haber hecho nada para que ellos se superen y salgan de su miseria y marginación social.

VIII. LOS ESCLAVOS

INTRODUCCIÓN

La esclavitud es considerar y tratar a otra persona como un animal o una cosa, que se compra, vende, sirve para trabajos duros, se mata cuando conviene. Así han vivido y muerto millones y millones de seres humanos a lo largo de la historia: los esclavos.

Pero la esclavitud no ha terminado. Al principio fue bestial la situación de los esclavos, después fue cambiando y se llamaron siervos y últimamente proletarios. Son los últimos de la sociedad y van gozando del progreso de la humanidad tardíamente y como a remolque. Pero siempre son los mismos: hombres y mujeres a quienes se anula su personalidad humana. Sólo sirven para producir y reproducirse.

1. EL ORIGEN DE LA ESCLAVITUD

Los prisioneros de guerra, una vez ganada la batalla, pasaban a propiedad de los vencedores, convirtiéndose en esclavos a su servicio. En otros casos reducían a la esclavitud a los que no podían pagar las deudas; con su familia pasaban a propiedad del rico.

Esta situación, sobre todo a los amos, pareció buena, pero también a los esclavos, creyendo que habían nacido para vivir así. Es lo mismo que hoy: mucha gente piensa -sobre todo entre campesinos- que han nacido para morir en la miseria, atraso e ignorancia y encima de lo poco que tienen, han de sentirse contentos y agradecidos, porque menos se merecen. Creen aquello de que unos nacen con estrellas y otros estrellados.

No todos aceptaron su injusta e inhumana situación y algunos se rebelaron. Célebre fue el levantamiento de Espartaco (antes de Jesucristo), quien antes había sido libre; organizó por miles a los esclavos, llegando incluso a vencer a los ejércitos romanos, enviados por los poderosos contra ellos; poco faltó que cayeran sobre Roma, la capital del imperio. Al final fueron vencidos más por las divisiones entre ellos que por las fuerzas de los enemigos. Espartaco murió crucificado.

Había mercados de esclavos, en los que, como animales, se compraban y vendían, examinando sus fuerzas y músculos. Importante fue el de Dolos en Grecia. En general los compraban para emplearlos en los trabajos más duros.

2. ESTADO SOCIAL DE LOS ESCLAVOS.

Las leyes permitían la matanza de los esclavos por parte de sus señores, aplicando el derecho de gozar, usar y abusar de los hombres-mercancías que eran los esclavos. No podían casarse con personas libres, bajo pena de muerte. Como a animales les estaba negada toda religión y no podían alistarse en el ejército con guerreros libres, eran matados si los descubrían.

No podían pedir justicia ni denunciar un crimen; para declarar a petición de hombres libres eran puestos en el potro y recibían tormento para obligarles a prestar juramento de verdad. Si denunciaban a su amo, por muy criminal que éste fuera, el esclavo era condenado a muerte. Tenía a su amo por juez, y además el que hacía las leyes.

Si el amo decidía quitarse la vida, los esclavos a su servicio, debían acompañarle en el suicidio y ofrecer su vid, juntamente con la de su señor. Cualquier suceso desagradable debía achacarse al esclavo: un incendio, una matanza, un dolor de cabeza…

El esclavo era un instrumento al servicio del señor: el poseedor usa a sus siervos como blanco, sobre el que se entrenaba en los ejercicios de tiro con arco o cuchillos, una vez que ya no era apto para el trabajo. Los señores poseían los ‘ergastulos’, cárceles dedicadas a los esclavos, en donde sin estar necesariamente castigados, debían dormir esposados con argollas. El esclavo era el peor animal; cualquier perro era mucho mejor tratado. El mayor delito del esclavo, era haber nacido.

Las monstruosidades que se cometían con ellos nos parecen inconcebibles, pero así las cuenta la historia. Cuenta Séneca, que habiendo un esclavo roto una copa de cristal, su amo Pailón, lo hizo arrojar al estanque donde criaba a las morenas destinadas a sus lujosos banquetes, y como estos peces, alimentados con carne humana, fueran hallados de mejor gusto, los golosos y tragones señores tomaron la costumbre de alimentar a las morenas con carne de esclavos.

Nerón, emperador romano, inventó para sus jardines, que recorría borracho con sus mujeres, después de les fiestas, una clase de iluminaciones cuya descripción inspira horror. De trecho en trecho colocaba esclavos amarrados a los postes y los cubría de una espesa capa de pez o de alquitrán rodeándolos después con haces de paja, a los que pegaba fuego. De esta manera producían una viva llama y morían achicharrados en medio de tormentos horribles, dando alaridos que contrastaban con los gritos de fiesta del tirano y sus acompañantes.

3. ESPAÑA Y AMERICA

Durante muchos siglos, la esclavitud ha funcionado en España a base de extranjeros: los cristianos en territorios moros y éstos en tierras de cristianos. Un gran aumento de esclavos provocó el descubrimiento de América. Los europeos, sedientos de riqueza, necesitaban mano de obra para las plantaciones de algodón, caña de azúcar, en las tierras recién descubiertas y fueron a buscarla a Africa.

Allí llegaban como si fueran a cazar animales vivos, apresaban a hombres y mujeres y los llevaban a América sin esperanza de retorno. En los poblados quedaban hombres, mujeres, padres e hijos esperando en vano el regreso. Doce millones de esclavos fueron transportados a América en unos siglos: de ellos proceden los negros norteamericanos que todavía tienen que luchar por su igualdad con los blancos. En Brasil, en el año 1600 había 20 negros por cada blanco. Pero los blancos eran poderosos y los negros no tenían conciencia de su situación para luchar unidos.

Hasta el siglo pasado estuvo reconocida la esclavitud de los negros en España y nos lo muestran los siguientes anuncios aparecidos en los periódicos de entonces:

«Se vende una negra, excelente lavandera y planchadora. Tiene una hija de dos años. Se venden juntas o separadas. Obra Pía, esquina a San Ignacio. De diez a tres». .Una negra de veintiocho años, excelentísima lavandera y planchadora. Cosa de gusto. Racional y de magnífica presencia. Obispo 21, Sastrería». «Se venden un negro de nación: es decir, de contrabando; una yegua y un chivo. San Rafael».

4. HOY EN EL MUNDO

La esclavitud admitida por las leyes ha desaparecido ya en el mundo. Pero hombres y mujeres se siguen vendiendo como esclavos en algunos países árabes, en poblaciones atrasadas de Africa y Asia, y al parecer de América del Sur. En Sudán una mujer valía lo que un coche de segunda mano, no hace muchos años.

La siguiente noticia ha sido publicada por los periódicos. «Detienen a un traficante de esclavos en Brasil. Recife (Brasil). La Policía detuvo hoy, cerca de la localidad de Lagos Grande (en el estado de Pernambuco a un presunto traficante de esclavos que transportaba en un camión a 26 hombres, 18 mujeres y 19 niños, para ser vendidos en la región de Maringa (en el estado de Paraná, en el sur del país). La Policía dijo que el detenido había reclutado a 26 hombres ofreciéndoles trabajo en distintos municipios de Pernambuco. El pretexto de facilitarles trabajo era, según la Policía, la excusa para que se prestaran al traslado desde su región.»

5. LOS SIERVOS

Con el tiempo, la esclavitud en Europa se fue mitigando dando paso al siervo; venían a ser lo mismo que los esclavos, pero con un poco de más libertad. Los siervos pertenecían al señor feudal, ricos y poderosos, estaban a su servicio, él se preocupaba de ellos y dependían de su voluntad hasta para casarse. El sometimiento era prácticamente total. Los abusos que cometían eran parecidos a los de los esclavos, Dejemos la palabra a un historiador:

«Hemos visto –dice- a los señores obligar a sus siervos a consumar sus matrimonios encima de los árboles; otros metían en el río a los desposados y les obligaban a pasar allí la noche de novios; parecíales a otros mejor amarrarlos desnudos a una carreta y hacerlos pasear el pueblo tirando de esta manera. Atábanles los pies y las manos y les obligaban a pasar por encima de hierros de lanza clavados en el suelo.

Las ranas alborotaban de noche los fosos del castillo feudal, y los señores imponían como obligación a los siervos el que la pasaran apaleando el agua para hacerlas callar.

A esta crueldad añadían los nobles la más estúpida indiferencia; uno de ellos, llamado Geoffroi, señor de Conventry, impuso una multa a todos los habitantes de esta aldea a condición de que no se la perdonaría a menos que su propia esposa no atravesara el pueblo desnuda y a caballo… Su mujer consintió -añade la crónica- en satisfacer el infame capricho de su marido, a cambio de librar de la ruina a aquellos miserables campesinos; pero como un artesano se atreviese a presenciar aquel singular espectáculo, a pesar de haberse prohibido a todo el mundo que permaneciera en la calle o abriera sus ventanas mientras la señora cumplía aquel sacrificio que por ellos se había impuesto, le mandó cortar la cabeza».

Esta situación de los siervos dependientes del señor feudal ha empalmado con el cacique que tenía dominada y asustada prácticamente a toda la población, no hace tantos años. Eran señores feudales en pequeño.

6. LOS PROLETARIOS

Un gran cambio supuso, en Europa sobre todo, el comienzo de la industrialización. Las primeras fábricas empezaron a echar humo por sus chimeneas y miles de obreros se apiñaban junto a ellas buscando trabajo. Apareció un nuevo tipo de esclavo, de siervo: el proletario, cuya única riqueza eran sus hijos, su prole. Su condición de vida no era mejor que la de los esclavos y siervos, sus antepasados. Leamos la historia.

En las ciudades industriales, los obreros se aglomeran con su familia de cinco a seis personas o a veces en grupos de dos familias, en una habitación de tres a cuatro metros cuadrados, húmeda, mal iluminada, mal aireada; o bien, bajo los techos en graneros demasiado fríos en invierno y demasiado calurosos en verano.

En Lyon (Francia) niños muy pequeños son ocupados en el torno destinado a las canillas de las máquinas de tejer; allí, constantemente encorvados, sin movimientos, sin posibilidad de respirar aire puro y libre, contraen irritaciones que se convierten luego en afecciones escrofulosas; sus débiles miembros se deforman, y su espina dorsal se desvía; se agotan y desde sus primeros años, son lo que suelen ser siempre, débiles y enfermizos.

Los niños permanecen de dieciséis a diecisiete horas de pie, cada día, en una habitación cerrada, sin cambiar de sitio o de actitud. No es un trabajo a destajo, es una tortura y se le aplica a niños de seis a ocho años, mal alimentados, mal vestidos, obligados a recorrer, desde las cinco de la mañana, la larga distancia que les separa de los talleres. La consecuencia es una mortalidad excesivamente elevada.

7. LOS NUEVOS ESCLAVOS

Las condiciones de trabajo han mejorado bastante, a pesar de que quede mucho camino por recorrer, todavía hay situaciones que nos recuerdan las de los antiguos esclavos y siervos. Valga como caso el de los trabajadores negros en Mozambique.

«Es rigurosamente cierto que agentes del gobierno o de las empresas privadas recorren el interior del país y reclutan masivamente los cupos de trabajadores para las obras públicas y particulares o para las minas de Africa del Sur. Yo he tenido ocasión de visitar el puerto de Laurenço Marqués, ejemplo quizá excepcional en cuanto al trato de favor que reciben los negros; no en vano los portugueses lo muestran como un modelo en su género.

Pegado a él hay una especie de campo de concentración vallado donde habitan varios miles de negros contratados por un período de seis meses para atender a las necesidades de carga y descarga que duran veinticuatro horas sobre veinticuatro horas al día. En el interior del recinto se construyen comedores, alojamientos (especie de celdas de menos de 20 metros cuadrados, donde duermen diez hombres), incluso hay una capilla y un puesto de Policía. Los negros, procedentes de las provincias del interior, son separados de sus familias.

Los mayores contingentes de trabajadores negros van a parar a las minas de Sudáfrica, donde reciben salarios algo más altos. El regusto por el país de la discriminación lo atribuyen las autoridades portuguesas al innato espíritu de aventura del negro. Empujados por este espíritu, casi medio millón de negros contribuyen a incrementar la riqueza de la nación racista por excelencia.»

IX. LA MUJER TAMBIEN ES PERSONA

INTRODUCCIÓN

Entre los miles de personas que han visto y padecido su dignidad humana rebajada o pisoteada se encuentra la mujer; parece como si por ser mujer, fuera menos persona humana. Por eso ahora nos podemos preguntar: ¿es la mujer un ser humano como el hombre?, ¿tiene la misma dignidad? La respuesta es fácil de palabra, pero quizá no tanto en la realidad.

¿Están en la vida a la misma altura que el hombre en cuanto personas?. Es verdad que no tienen que hacer en todo lo mismo, sino de diferente modo en algunas cosas. La mujer es persona antes que mujer. Dios hizo al ser humano y lo creó hombre y mujer: ‘Y creó Dios al hombre a Imagen suya: a imagen de Dios lo creó; macho y hembra los creó’.

Lo de la costilla no significa otra cosa que la mujer es de la misma carne y hueso que el hombre, contra los que pensaban que era de otra materia: «Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne», exclama el varón sorprendido por ver a alguien como él. Para Dios no hay diferencias.

1. UN MUNDO HECHO POR LOS VARONES

El mundo en que vivimos está hecho, pensado y organizado por varones, por tanto, incompleto, pues falta la colaboración de más de la mitad de los seres humanos que son las mujeres. Lo peor es la aceptación de este orden de cosas por la mujer: «Siempre ha sido así, ¿cómo va a ser de otra manera?». Leamos lo que dice una a propósito de esto:

«Grave problema que afecta a más de la mitad de los seres humanos que formamos una sociedad forjada por el hombre, en la cual la mujer se encuentra humillada y limitada por una serie de razones totalmente absurdas.

El hombre nos ha apartado de todo lo que no tenga por finalidad su honra y gloria. El ha creado esta sociedad y nosotras hemos aceptado pasivamente esta anulación. Debemos ser nosotras las que nos liberemos de tantos prejuicios. Dios nos ha dado una inteligencia igual a la del hombre y, por tanto, debemos desarrollarla en todos los campos posibles, ya que esa es nuestra obligación.

No hacerlo por una serie de limitaciones que se nos han impuesto no es ninguna excusa para ello. Tenemos que luchar en contra de las injusticias que se nos hacen. No debemos aceptar esta sociedad». M. V. T.

A la mujer, o la ha puesto el hombre en las nubes, cantándola y alabándola (en la poesía y sobre todo las canciones), o la pisotea por tierra, explotándola de mil modos. La hace madre y prostituta. Pocos la aceptan como compañera, a su misma altura de persona.

2. ¿ESCLAVA DEL HOMBRE?

En las leyes está dispuesto que la mujer dependa del hombre (marido) en muchas cosas: usar de los propios bienes (herencias), permiso para trabajar fuera de la casa, montar un negocio…, él es más libre. Estos problemas se los plantea una mujer que vive bien, pero bajemos a la esclavitud de otras mujeres.

La mujer campesina.

Cuando niña. a los padres les interesó poco (más bien antes) que fuera a la escuela, no le hacía falta: con cocinar y coser sabía de sobra hasta que un hombre tirara de ella. «Quizá pensarían que una mujer puede vivir incluso con un cerebro de gallina. Los machos no le piden que sea inteligente». Hoy muchos padres se preocupan más de que estudien los hijos que las hijas. Para ella su carrera es el matrimonio.

El desprecio por la mujer así lo manifestó una chica: «A la mujer y a la cabra, la soga cuanto más corta mejor. En ella sólo se ha visto a una ‘metepatas’, a una que le sirve al hombre de distracción.

El trabajo para la mujer del campo a veces es agotador: catorce y dieciséis horas de no parar (niños, marido, casas, ropa, comida, agua, animales…) Es verdad que esta esclavitud pesa sobre hombres y mujeres, pero sobre ellas se añade el que en toda su vida dependan:

a) De los padres.

Por ser niña hay que tenerle ‘la soga más corta’, vigilada más, bien sujeta. Si ella no acepta esta sujeción, cuando va despertando a la vida, vendrán los choques, las paleas y hasta la huida de la familia.

b) Del novio.

De los padres pasa a poder del novio, si le sale, y al no, a esperar. Ya la madre le empujará y ayudará para que lo busque, pues la mujer no ha de pensar en otra cosa que en ‘cazar al hombre’; si no apresa una pieza, se considera una desgraciada, sin porvenir y sin esperanza. Es decir, que su vida depende del hombre.

En muchas ocasiones el novio la tiene más sometida que los padres. Le impone sus gustos y caprichos, controla sus entradas y salidas, está al tanto de sus amistades (ya tendrá alguien que le informe) y ella se le somete para que no se le escape.

c) Del marido.

Al casarse toma el novio plena posesión de su mujer. ‘ya es mía’; para algo gana él el dinero. Si tiene buena suerte -y es suerte porque durante el noviazgo no se han conocido y sí engañado muchas veces- y el marido es formal, trabajador y honrado, nada hay que hablar; si no lo es, la mujer pagará los platos rotos, tendrá que rebajarse hasta lo más bajo para agradarle y tenerlo contento.

3. DISCRIMINACIÓN

Discriminación es no atender a una persona según su dignidad y derechos, sino por otras razones: estudios, dinero, poder… La mujer es persona igual que el hombre, pero su trato en la vida es diferente. Veámoslo.

a) En el trabajo.

«Los países del Mercado Común no han logrado superar el hecho de que la mano de obra femenina esté en desigualdad. Por un estudio recientemente aparecido nos enteramos de que el salario a nivel de peonaje de la mujer es en todos ellos inferior al masculino en igualdad de condiciones.

Naturalmente el principio de igualdad de salarios está reconocido en todos los países, pero los hechos demuestran que los principios son una cosa y su puesta en práctica otra. Y desde luego, aunque no tenemos cifras en qué apoyar la afirmación, estamos seguros que en multitud de países que no pertenecen al Mercado Común, las diferencias son aún más dramáticas.

La conclusión inevitable es que la discriminación laboral y profesional de la mujer es un hecho en nuestra sociedad occidental, por mucho que nos hartemos de proclamar lo contrarío.

b) En la vida política.

La política no es cosa sólo de varones, sino de todas las personas que viven en una nación, de todos sus ciudadanos.

«Los derechos políticos de la mujer fue el tema tratado por la vigesimasegunda sesión de la Comisión sobre la situación de la mujer en las Naciones Unidas. Carmen Salinas, de España, dijo que en su país se había hecho un rápido progreso en la incorporación de mujeres en las posiciones gubernamentales y en gobiernos locales».

«La Comisión estudió un documento, el cual, teniendo en cuenta la información recibida por las Naciones Unidas, enumera los países donde las mujeres tienen derecho a voto y aquellos donde los derechos de la mujer son muy limitados o inexistentes».

En muchos países no tienen todavía derecho al voto y en otro su trabajo les costó conseguirlo, a pesar de los hombres. La propaganda va más lejos que la realidad en el hecho de la participación de la mujer en la vida política.

c) En la Iglesia.

«La iglesia ha dicho una vez más no a la mujer. Ha rechazado la presentación de una diplomática alemana ante la Santa Sede por el solo hecho de ser sujeto femenino».

Y esto en una Iglesia posterior al Vaticano II, que ha conocido a Bernardette Devlin, que ha declarado Doctora de la Iglesia a Santa Teresa de Jesús y Catalina de Siena, después que el Papa lanzó su mensaje al finalizar el Concilio, lleno de incentivos para que la mujer realice en este mundo en crisis tantas cosas que brillan por su ausencia, después de la Declaración de los Derechos Humanos: «Sin acepción de personas por ninguna causa».

Y hasta se ha llegado a decir que el papel o función de la mujer en la Iglesia es barrer y adornar las iglesias y nada más.

4. ‘IDIOTIZACION’ DE LA MUJER

Idiotizar a una persona es hacer que sólo piense en tonteras, en cosas que no sirven para nada, distraerla de sus problemas reales y verdaderos, servirse de ella para intereses de cualquier tipo (políticos, económicos…). Esto se hace hoy con todos, pero con la mujer del siguiente modo:

a) Periódicos y revistas.

El hecho de que existan periódicos y revistas dirigidos sólo para la mujer indican que son cosas aparte y no personas normales a quienes les deben interesar los problemas serios de todos. Que lo digan ellas:

«Otro sistema mucho más sencillo de contribuir a la emancipación de la mujer sería el suprimir toda esta serie de revistas y emisiones femeninas… Quizá hubiera algunas dedicadas exclusivamente a modas y belleza, pero en todo lo demás, que la mujer supiera que le pueden interesar los mismos asuntos que interesan al varón: política, arte, religión, economía y hasta deportes.

Cuántas veces he pensado que dichos periódicos y programas son como una especie de drogas para anular poco a poco la chispa de inteligencia que en algunas de nuestras lindas cabezas brilla ya con poca fuerza». (M. D. Torres.)

«La prensa para la mujer la infantiliza, haciendo de ella una menor de edad para toda la vida. La encierra en las escasas fronteras de sus preocupaciones domésticas, sin proyectarla hacia horizontes de universalidad. Le atiborra de futilidades, dándole una visión acaramelada del mundo.

Un estudio realizado sobre ocho revistas femeninas dio los siguientes resultados: dedicaban un 32 por 100 de sus páginas a familias reales, famosos del mundo frívolo y crónicas de sociedad. A las modas un 14 por 100. A las tareas del hogar sólo un 8 por 100. A la educación y temas familiares, un 2 por 100. A temas religiosos, un 0,2 por 100.»

Un grupo de chicas escribe: «La idea que esas revistas presentan de la mujer es totalmente desmoralizadora, ya que sólo ofrecen la carne, la frivolidad y la poca responsabilidad de la mujer en el mundo. Los editores creerán posiblemente que todas las mujeres son como aparecen en sus revistas, ya que ninguna mujer que se precie de serlo se sometería a semejante bajeza.

Normalmente esas revistas son leídas por mujeres de muy poca formación en todos los aspectos y que se dejan seducir por el ambiente fácil y frívolo que se respira en las mismas. Al utilizar a la mujer de una manera tan baja, no sólo nos perjudican a nosotros, sino que desmoralizan a los chicos que se están formando una idea equivocada de la mujer.

La idea que seguramente tienen esos editores de nosotras es la de una muñeca que se compra, se juega con ella y cuando no vale, se arroja creyéndola incapaz de asimilar otra cosa que no sea el placer.»

b) Concursos de belleza.

Abundan por todos sitios. Ya no hay tronos para tantas reinas como se eligen. ¿Qué opinan las mujeres?

«Es una degradación para la mujer. Grupos feministas -informa un periódico- realizaron esta noche una protesta frente al Royal Albert Hall, donde se celebró (en Londres) el concurso de belleza «Miss Mundo». «Libertad para la mujer» decían algunas pancartas de las que llevaban jóvenes manifestantes. A todos los que entraban en el Royal Albert Hall para presenciar el concurso, las manifestantes les entregaban unas octavillas en las que se decía que los certámenes de belleza sólo beneficiaban a los organizadores y que eran perjudiciales para la mujer. «El concurso de «Miss Mundo» es la degradación social, económica y psicológica de la mujer» agregaba la octavilla.

En los Estados Unidos se han dicho cosas parecidas con ocasión de la reunión anual para elegir a la más bella de los cincuenta estados:

«El símbolo de la belleza femenina que estos concursos paganos representan es completamente degradante y sin sentido.» La «Miss Mundo» de turno anual «es como un anuncio deambulante que sólo sirve para hacer millonarios a un puñado de firmas y de productos que utilizan luego los servicios de la guapa de turno, como un símbolo ridículo que le pone en entredicho la verdadera feminidad.»

Por primera vez acaso se ha producido en Norteamérica una manifestación de este tipo, integrada por amas de casa, madres, abuelas, enfermeras, asistentas sociales, que han sacado a la calle pancartas y sus gritos y en la hoguera han quemado pelucas postizas, ropas atrevidas, ungüentos, pomadas y demás atributos de corrupción y no de serena y honesta belleza.

c) Reclamo para el consumo.

En la sociedad actual, debido a la mala utilización de los adelantos de la técnica y de la industria, no se trabaja para vivir sino para consumir: tener más cosas, comprar aparatos que hagan la vida más cómoda… que podemos llamar juguetes para personas mayores.

Pues bien, en esta sociedad, la mujer es utilizada para vender más, tanto cuando sale anunciando el producto tal, cuanto que ella es la que compra para la casa y saben bien explotarle sus caprichos y gustos. A esta manera de vivir y estar organizada la sociedad se le suele llamar ‘sociedad de consumo’. Leamos comentarios de periódicos sobre el tema:

«La sociedad de consumo ha hecho de la mujer uno de los instrumentos más eficaces de dominio y un motor de primer orden para conseguir sus fines de lucro y masificación. De cada diez anuncios que la publicidad nos lanza sobre nuestra mente, ocho están destinados a que la mujer compre o presione para que se compre algo. El gran avance de la investigación industrial se ha dado en el campo de los electrodomésticos, de los cosméticos o de los productos para conservar la silueta.

La mujer está jugando un papel de primer orden en el proceso social que tiene como finalidad hacer creer a la Humanidad que ser más felices es consumir más y mejores cosas. Nuestra sociedad masificada estimula a la mujer para que pueda embadurnarse con los más costosos extractos y jaleas, mientras le niega el derecho a participar en el gobierno del presente y en la planificación del futuro.»

«Sin que ellas se dieran cuenta -escribe una mujer- las americanas han ido descuidando su formación intelectual y convirtiéndose en ‘máquinas de compras’, que es lo que interesa a la industria y al comercio norteamericanos.

En la sociedad de consumo no conviene que la mujer sea muy alta, ni ejerza carreras. Al contrario, los investigadores de la propaganda comercial han descubierto que la mujer realmente instruida, que ejerce una carrera o una profesión importante, es mucho menos sensible al impacto de la propaganda que las que están en su casa dedicadas a las tareas domésticas.

Entre tanto se le mantiene convencida de que ella es la reina del hogar y del mundo, al tiempo que se le convence al varón de que, en efecto, la mujer es un ser superior al que hay que entregarle todo lo que se gana para que ella lo gaste.

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5. EXPLOTACION DE SU PERSONA

La «idiotización» de la mujer es ya una explotación de su persona, pero hecha de un modo suave y que se traga sin querer, casi sin darse cuenta. Ahora tratamos de la explotación más brutal de la mujer: cuando se sirven de sus encantos, belleza, atracción para comerciar. Tres casos de explotación:

a) Condenadas al alcoholismo.

Dice ‘Pueblo’ (periódico de Madrid) que en España hay más de doscientas mil chicas condenadas al alcoholismo. Según este periódico son cuarenta o cincuenta mil clubs los que emplean a chicas, cuyo trabajo consiste en «alternar» con los clientes sin que esto lleve necesariamente consigo otro tipo de compromiso, en aceptar invitaciones de bebidas alcohólicas.

Me parecen exageradas -comenta un periodista- las cifras, pues por muchos clubs de este tipo que haya, no creo que lleguen a tantos miles. Pero el hecho y sus consecuencias sí es cierto: miles y miles de chicas jóvenes tienen como profesión la de beber día tras día, noche tras noche, grandes cantidades de alcohol. Esto sin tener en cuenta, en más de un caso, aunque no en todos, si conduce a otro tipo de compromiso que nos llevaría a hablar de la trata de blancas.

No se debe nunca transigir con ciertos negocios que producen buena plata a sus propietarios, buenas cantidades de dinero, a base de poner en peligro la salud y la moralidad de tantas mujeres.

b) La prostitución.

Prostituta es aquella mujer que comercia con sus atractivos, esforzándose en ganar la mayor cantidad de dinero posible, en tener una clientela de la que sacar provecho y llevar a cabo un negocio en las mejores condiciones. Además, sus servicios están sujetos a tarifa.

Se les suele llamar «mujeres malas», cuando en realidad no lo son ellas sino los que van a explotarlas o viven de su negocio -que no son pocos- por muy respetables que aparezcan. No son personas normales, más bien taradas, predispuestas a la «profesión» si llega la ocasión o la necesidad les obliga, llegando incluso a perder su dignidad de persona.

Muchas ya lo tienen como un oficio cualquiera, en el que no encuentran nada malo (¿no serán peores otros negocios en los que se roba «honradamente»?), una manera de ganarse la vida para la que todas las mujeres no valen. Nueve de cada diez no encuentran satisfacción en entregarse a un desconocido, sino que lo soportan como hay que aguantar un trabajo que no gusta y cansa. Necesitan, sin embargo, la compañía de un hombre, llamado «chulo», que les da unas gotas de cariño humano, aunque viva a costa de ellas.

Se calcula que en España hay medio millón de mujeres dedicadas a la prostitución. Ha influido en ellas mucho el ambiente familiar, del que quizá han tenido que huir, son hijas de prostitutas, han sido engañadas y no ven otro modo de ganarse la vida.

Tres clases de personas se benefician principalmente de ellas:

Individuos que, profesionalmente o no, se dedican a prácticas abortivas y raspados, siendo muchos de ellos médicos y comadronas poco escrupulosos. Las que tienen hijos -y son muchas- se ven obligadas a recurrir a otras personas -normalmente mujeres mayores- para que se los cuiden, cobrando una respetable cantidad de dinero. Determinadas pensiones que alquilan sus habitaciones no muy higiénicas, convirtiéndose la dueña en cómplice del negocio, recibiendo sus buenos beneficios.

c) La trata de blancas.

El nombre de «trata de blancas» viene de los mercados de esclavos o trata de negros. Este comercio con la mujer se da en la actualidad, en todas las partes del mundo y con mujeres de todas las razas. Hay organizaciones internacionales dedicadas a este negocio. Se llevan mujeres de unas naciones a otras, porque las extranjeras atraen más y suscitan mayor interés en los establecimientos de espectáculos y de placer.

A través de anuncios en los periódicos piden muchachas sin conocimientos especiales, para emplearlas en espectáculos, sin dar ningún detalle. Cuando se presentan menores de edad, les arreglan los papeles (permiso de los padres, pasaportes) falsificados.

«La policía ha descubierto que determinadas personas contrataban en Madrid jóvenes bailarinas con el pretexto de formar parte de unos ballets (bailes artísticos) que habían de actuar en países de Oriente, particularmente en Beyrut (capital del Libano). Las jóvenes bailarinas eran engañadas, pues el propósito era trasladarlas a aquellos países con el único fin de dejarlas sin pasaporte y a merced de la trata de blancas».

6. MOVIMIENTOS DE LIBERACIÓN

«¿Quiénes tienen que poner remedio a esta situación? ¿Las autoridades, los hombres…? Hemos de ser nosotras las mujeres quienes nos preocupemos, pues por otra parte, de todos los hombres no esperemos ayuda, solamente de los inteligentes y juiciosos y no sé si habrá suficientes», escribía una mujer.

a) El poder femenino.

Las feministas norteamericanas (mujeres en defensa de la mujer) -cansadas, según dicen, de paños calientes y otros ungüentos amarillos- han emprendido una lucha violenta, inspirándose en los métodos que aplican los negros para conquistar sus derechos. Lo que pretenden es dar la vuelta a la tortilla, como decimos nosotros. «Sólo así se darán cuenta los hombres –dicen- de los abusos que han venido cometiendo».

b) Frente Femenino de Liberación

Luchan por la igualdad de derechos de la mujer. Un grupo de ellas en los Estados Unidos ocupó pacíficamente, pero con energía el despacho del director de una revista de las llamadas «femeninas», que cuenta con millones de lectores en el país, obligándole a discutir con ellas durante once horas seguidas.

El director accedió a dejarles un espacio en la revista, pero no la dirección, que es lo que pedían, por parecerles ilógico que una publicación dirigida a las mujeres estuviera manejada por un hombre.

c) Liberadoras de prostitutas.

Otras mujeres están dedicadas de por vida a salvar a las prostitutas. Van a los lugares donde trabajan, tienen casas abiertas a donde siempre pueden acudir, las reeducan y colocan de nuevo en la vida con una dignidad recuperada. Escuchemos a estas libertadoras:

– ¿Cómo reaccionan las chicas al encontrarse con unas jóvenes como ellas que van a ayudarlas?

– En un principio se sorprenden, recelan, hasta que ven quiénes somos y a qué vamos. Después de esto, unas nos vuelven la espalda, otras tal vez por curiosidad, se quedan, circunstancia que aprovechamos para hablar con ellas.

Les damos a conocer nuestra labor desinteresada, primera extrañeza para ellas. Les ofrecemos nuestra amistad. Les llega muy dentro de ese corazón tan grande que tienen cuando les decimos: «Por ustedes, para ayudarles, lo hemos dejado todo, hemos dejado nuestro hogar por otro que es el de ustedes; a él pueden venir cuando quieran»

Nadie ha hablado de ‘querer’, pero ellas lo han entendido y muchas en estas circunstancias o ya en nuestra casa, nos han dicho: «¿Cómo sin conocernos nos quieren? Somos conscientes de que es Cristo el que quiere llegar a ellas y al despedirnos, ya como amigas, le damos por él un abrazo, un beso: la primera moneda verdadera entre millones de billetes falsos.

d) Lo que no consiguen los hombres.

Las mujeres no se limitan a luchar por sus derechos e igualdad, lo hacen para todos en algunos casos. El siguiente, de Holanda, nos lo explica:

«El ministro holandés de Agricultura fue secuestrado por ochenta encolerizadas esposas que protestaban contra la política agraria del gobierno en las provincias norteñas. Le obligaron -entre sonrisas y flores- a reunirse con ellas en un lugar que le dijeron, hasta que prometió revisar la política agrícola de la región y visitar una «granja pobre». A los hombres la policía no dejó acercarse al ministro.

«Creo -apuntó él- que estas mujeres están en posesión de justificados argumentos; tendré que revisar ciertas cláusulas legislativas de la política agraria» (abril 1970).

LA RAÍZ DEL MAL

El problema de la mujer con todas sus dependencias del hombre, discriminación, ‘idiotización’ y explotación no es sólo un problema femenino, sino que es general.

«Si llegamos a la raíz -se dice en un diálogo entre mujeres publicado en una revista- llegaremos a vislumbrar un problema social y político, un problema de discriminación, de explotadores y explotados. Y nuestro problema, el problema de la mujer, no podrá nunca solucionarse si no nos situamos ante todo, al lado de todos los discriminados.

La lucha entre los dos sexos es una realidad. Pero esto es lo que quisieran muchos países: que la lucha no pasara de plantearse a este nivel, en términos de sexos. Y eso no sería atacar a fondo el mal.

La solución no es que la mujer ahora domine al hombre, sino construir una sociedad en que nadie explote a nadie.

X. UN HOMBRE LLAMADO JESUCRISTO

INTRODUCCIÓN

Miles, millones de hombres y mujeres han visto pisoteada su dignidad, explotada su persona, aplastada su vida. Al lado de todos ellos se puso un hombre especial, que para los cristianos es el Hijo de Dios. El sufrió en su carne y en su vida todas las miserias humanas como el que más.

Su vida fue segada, lo maltrataron mientras pudieron: vivió como los pobres, despreciado y humillado. Veamos mejor la película de su vida.

1. DIGNIDAD PISOTEADA

La dignidad humana se quebranta cuando mujeres y hombres se ven obligados a vivir en condiciones inhumanas de vida, padecen discriminación o viven esclavos.

a) Condiciones inhumanas de vida.

Nace en un establo. «Durante su permanencia en Belén llegó la hora del parto. María tuvo un hijo, como primer fruto de su vientre. Lo envolvió en pañales. Después lo acostó en un pesebre, porque no había sitio para ellos en la posada».

Sufren las calamidades del destierro y la emigración.

«Cuando se hubieron ido (los Magos), se apareció en sueños el Angel del Señor a José y le ordenó: Levántate, agarra al niño y a su madre y huye a Egipto. Quédate allí hasta que yo te diga, porque Herodes atenta contra la vida del Niño. José agarró al Niño y a María y de noche se puso en camino hacia Egipto. Allí permaneció con los suyos hasta la muerte de Herodes.»

No tiene casa. Por el camino vino uno a decirle: Yo quiero ir contigo a donde me lleves. Jesús le respondió: Las zorras tienen madriguera, los pájaros del cielo tienen sus nidos. Pero el Hijo del hombre no tiene dónde reclinar su cabeza..

b) Discriminación

Se puso al lado de los discriminados, aunque pudo vivir en la riqueza, con los privilegiados.

Renunció a su rango. «El poseía la condición divina, pero no se aprovechó de su rango. Asumió la condición de simple mortal y fue un hombre como los demás. Y como tal ser humano se hizo pequeño y modesto y fue obediente por su camino hasta la muerte y una muerte de criminal crucificado».

Se identifica con todos los desgraciados de la historia.

«Mi Padre les quiere. Vengan y tomen posesión del reino, que desde el principio les está preparado. Pues ustedes, cuando yo estuve hambriento, me dieron de comer; cuando yo estuve sediento, me dieron de beber; siendo un extraño, me recibieron en su casa; yo estaba desnudo, y me dieron con qué vestir; cuándo estaba enfermo, me visitaron; estaba en la cárcel y vinieron a verme. La verdad de Dios es que lo que hicieron con uno de los más pequeños de mis hermanos, lo hicieron conmigo».

c) Esclavitud.

Se hizo un esclavo. Hace un servicio propio de esclavos.

«Estaban celebrando una cena. Jesús se levantó, se quitó la capa y se ató una toalla. A continuación echó agua en un lebrillo y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.»

Vendido como un esclavo. «Cuando Judas el traidor, vio cómo lo condenaron, cayó en arrepentimiento. Devolvió las treinta monedas de plata a los pontífices y ancianos…»

Murió como los esclavos: La cruz.

2. SU PERSONA APLASTADA

Tampoco fue respetada su persona. Sufrió las torturas, fue perseguido, detenido…

Lo persiguen. «Un día vino a Nazaret, donde se había criado y como de costumbre entró un sábado en la sinagoga. Cuando los judíos tuvieron que oír esto en su sinagoga, montaron en cólera, irrumpieron contra él y lo llevaron fuera de la ciudad. Lo empujaron hacia una pendiente escarpada del altozano, donde estaba edificada la ciudad, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se escabulló por entre medio de la gente».

La gente importante lo desprecia. «Solían acercarse a Jesús muchos estafadores de aduanas y otras gentes de mal vivir, para escucharlo. Los fariseos y los letrados se indignaban y decían: Se interesa por la chusma y come con ellos».

Lo detienen. «Llegó Judas acompañado de muchos esbirros, que traían espadas y lanzas, mandados por los pontífices y los ancianos del pueblo. El traidor Judas habla convenido con sus acompañantes en este signo: ‘Aprecen al que yo abrace; ése es’. En seguida se acercó a Jesús y le dijo: ‘Salve, Maestro’. Y lo abrazó. Con él entretanto llegaron los demás, echaron mano de Jesús y lo prendieron».

La primera bofetada. «Uno de los criados que estaban allí le dio una bofetada en el rostro a Jesús, diciendo: ‘¿Así respondes al sumo sacerdote’?-

Torturas y burlas. «Y le escupían en la cara, le golpeaban a puñetazos y otros le golpeaban con un garrote mientras le decían: ‘¡Tú eres un profeta, Cristo! ¡Acierta, pues, quién te ha pegado!’. A la otra mañana tomaron los pontífices y ancianos del pueblo la decisión de mandar matar a Jesús. Le pusieron las esposas y lo llevaron al gobernador Pilato.

Herodes con su corte lo trató con desprecio. Y por burlarse de él, lo vistió con una túnica brillante y lo devolvió al tribunal de Pilato».

El pueblo y los azotes. «¿A quién quieren que les suelte? Ellos contestaron: ¡A Barrabás! El tal Barrabás era un bandido. A Jesús lo mandó azotar…»

Los soldados. «Los soldados del gobernador agarraron a Jesús en el atrio, donde reunieron a la cohorte entera. Lo desnudaron y le pusieron un manto rojo escarlata por los hombros. Hicieron una corona de espinas, se la colocaron a Jesús sobre la cabeza y le pusieron una caña en la mano derecha, después le hacían profundas inclinaciones y se entretenían en jugar con él. Decían de burla: ¡Viva el rey de los judíos!

Al mismo tiempo le escupían, le quitaban la caña y con ella le golpeaban en la cabeza. Cuando ya se hartaron, le quitaron el manto y le pusieron sus vestidos. Y lo condujeron a crucificarlo».

Desnudo en la cruz. «Cuando los soldados habían clavado a Jesús en la cruz, tomaron sus vestidos y los distribuyeron en cuatro lotes, uno para cada soldado. Pero no rasgaron su túnica, pues era sin costura y tejida toda ella.»

Insultos hasta el final. Los que pasaban, insultaban a Jesús, meneaban la cabeza y decían en son de burla: Sí, sí, quería destruir el templo y reconstruirlo en tres días. Ahora sálvate a ti mismo y bájate de la cruz. Igualmente los sumos sacerdotes se mofaban de él. Y uniéndose a los letrados decían: A otros ha salvado y a sí mismo no se puede salvar. Si realmente es el Cristo, el rey de Israel, entonces que baje inmediatamente de la cruz, para que lo veamos y creamos. Los criminales crucificados con Jesús le dirigían también insultos.

El retrato de Jesús. Según el profeta Isaías (capítulo 53).

«No tenía apariencia ni presencia;

lo vimos y era repugnante.

Despreciado y deshecho de los hombres,

conocedor del dolor y del sufrimiento,

era como uno ante quien se tapa la cara,

despreciable y no lo tuvimos en cuenta».

3. SU VIDA FUE SEGADA

Jesucristo conoció momentos difíciles, en los que muchos hombres han caído en la desesperación. El supo soportarlo y salir adelante, acudiendo a Dios.

Llega a sudar sangre. «Salió para dirigirse, como costumbre, al monte de los Olivos. Los discípulos se fueron con El. Cuando llegó allí, les dijo: ‘Oren para no caer en la tentación’. Se apartó de ellos unos pocos metros y, puesto de rodillas, oró así: ‘Padre, si es posible, ahórrame esta copa de muerte. Pero no se haga mi voluntad sino la tuya’.

Entonces se vio a un mensajero del cielo que se llegó a Jesús para animarlo. Jesús cayó presa de miedo, y oraba con todas las fuerzas de su corazón; y el sudor corría hasta la tierra como grumos de sangre».

Se siente solo. «Hacia las tres prorrumpió en un gran grito: ‘¡Dios mío!, ¿por qué me has abandonado’? Jesús dio otro grito potente. Después expiró».

Perseguido a muerte a poco de nacer, acaba muerto en una cruz.

Primera persecución. «Cuando Herodes se dio cuenta de que los Magos le habían engañado, se irritó mucho y dio la orden de matar a todos los niños de hasta dos años en Belén y sus alrededores.»

El mismo anuncia su muerte. «Miren que subimos a Jerusalén. Todo lo que las Escrituras de los profetas han profetizado sobre el Hijo del Hombre, se cumplirá. Será entregado a los gentiles, lo escarnecerán, lo injuriarán y le escupirán al rostro. Y después de haberlo hecho azotar, le darán muerte. Pero al tercer día resucitará.»

Traman matarlo. Hay quienes están interesados en que desaparezca. Dan los pasos para hacerlo. «Estaba ya cerca la fiesta de los panes sin levadura. De nuevo los sumos sacerdotes y los letrados andaban buscando una oportunidad para acabar con él. Pero le tenían miedo al pueblo. Entre tanto, Satanás se apoderó de Judas, uno de los doce.

Fue, pues, a tratar con los sumos sacerdotes y los encargados del templo sobre la manera de ponerlo en sus manos. Ellos se alegraron mucho y le prometieron dinero. Judas consintió en ello. Solamente buscaba una oportunidad favorable para entregar a Jesús en sus manos sin armar bochinche.»

Lo condenan a muerte. «Le preguntó el sumo sacerdote: ‘¿Eres tú el Cristo?, ¿el hijo de Dios?’ Jesús replicó: ‘Sí. lo soy. Y verán al Hijo del Hombre sentarse al lado del Todopoderoso y venir sobre las nubes del cielo.’ Entonces exclamó el sumo sacerdote: ‘¿Qué necesidad tenemos ya de testigos? Han oído la blasfemia. ¿Qué les parece?’ Todos, por unanimidad, fallaron contra él, declarándolo reo de muerte.

Y lo matan. «Pilato mandó sacar a Jesús. Entonces se sentó en el tribunal, levantado en el sitio llamado ‘el enlosado’. Era el día preparatorio de la Pascua, a eso de las doce. Pilato dijo a los judíos: ‘¡Acá tienen a su rey!’ Ellos gritaron: ‘¡Fuera, fuera, a la cruz con él!’

Entonces lo puso en sus manos para que lo crucificaran. Unos soldados se lo llevaron. Jesús llevaba la cruz en dirección al ‘Lugar de la Calavera’. Allí lo clavaron en la cruz, en medio de otros dos. Pilato había mandado escribir una tablilla y ponerla en la cruz. En ella se leía: ‘Jesús, el Nazareno, el rey de los judíos’.

Los soldados cuando llegaron a Jesús, vieron que ya estaba muerto. Entonces no le quebraron las piernas, sino que un soldado le clavó la lanza en el costado; inmediatamente salió sangre y agua.

Un senador ilustre, José de Arimatea, tuvo el valor de presentarse a Pilato y pedirle el cadáver de Jesús. Pilato se asombró de que Jesús hubiera muerto ya. Mandó llamar al oficial de guardia y le preguntó si efectivamente había muerto Jesús. Una vez que el oficial de guardia le hubo asegurado la noticia, entregó el cadáver a José.

XI. ASPECTOS DE LA PERSONA HUMANA

INTRODUCCIÓN

Volvamos de nuevo a estudiar a la persona humana. Hemos hablado de su dignidad y respeto. Dijimos al principio que era un ser libre, inteligente, consciente, responsable… con esto no está dicho todo. Es tan grande que por mucho que pensemos sobre ella, quedará algo desconocido, algún misterio por descubrir.

Ahora la vamos a mirar desde diferentes puntos de vista. Una mesa, por ejemplo, se puede ver desde arriba, por abajo, por un lado o por otro. Desde todos los sitios nos encontramos con la misma mesa, pero vemos un aspecto diferente: el tablero, las patas…

Igual hacemos con la persona: mirarla desde distintos sitios; es la misma persona, pero nos muestra aspectos diferentes, todos ellos necesarios para nuestra vida y existencia en el mundo. Tenemos que aceptar todos sus aspectos, si le arrancamos alguno, no tenemos la persona humana completa, le falta algo, le hemos robado mucho más que si le quitáramos el dinero.

Veamos los distintos aspectos que llenan la vida de las personas -mujeres y hombres- en el mundo.

1. SER FAMILIAR

Lo primero que nos encontramos al nacer es una familia, una madre y un padre que nos han dado la vida; somos fruto de su amor. Hemos nacido en el seno de una familia, es el camino para venir a la vida. La familia es como el vivero, el plantel donde echa sus primeras raíces la persona; lo mismo que una planta necesita al principio, cuando está recién nacida, una tierra y ambiente favorable para vivir, también la persona necesita un ambiente favorable y éste es el papel de la familia.

Todos también podemos formar una familia para hacer caminar el río de la vida. El derecho al matrimonio es un derecho de todo hombre y mujer, que nadie puede negar ni impedir.

La persona humana, es por tanto, un ser familiar.

2. SER SOCIAL

No vivimos solos ni podemos: nos necesitamos unos a otros en casi todo. Para nacer hemos necesitado de dos personas. Para seguir viviendo son muchas con las que nos tenemos que tratar y relacionarnos. Para comunicar lo que pensamos y sentimos, ha de haber alguien que atienda y escuche; para amar, una persona, mejor, muchas personas amadas. Vivimos entrelazados como una red, unos agarrados a otros, atados.

El ser social significa que tenemos que estar abiertos a los demás, que no podemos encerrarnos sobre nosotros mismos –goísmos-; entonces nos ocurre lo que a un árbol sin aire: se echa a perder, no sirve, pierde el verdor y la frascura, se seca.

3. SER POLÍTICO

A un hombre que habla mucho y no sabe lo que dice, a veces se le suele decir que es un ‘político’. Pero el aspecto político de la persona no consiste en hablar mucho y despotricar de todo o alabarlo demasiado. Es mucho más serio.

Por el hecho de vivir juntos -somos seres sociales- tenemos que organizarnos la vida y resolver los problemas comunes. Esto es la política: la organización de las personas que viven juntas para resolver unidos sus problemas. Los problemas que a todos nos afectan, con la participación de todos deben ser resueltos, no por unos pocos que a lo mejor ni siquiera los sufren. Si alguien lo único que busca es solucionar su problema, ese tal ya no es un ser político sino un egoísta.

Un hombre sabio de la antigüedad, llamado Aristóteles, decía que el hombre -incluida la mujer- es un ‘animal político’.

4. SER TRABAJADOR

El trabajo ocupa la gran parte del día de un hombre o una mujer normal. Actualmente es el modo de ganarse la vida, de obtener dinero para satisfacer las necesidades humanas. Para muchos -por la mala organización de le sociedad- es una esclavitud, un peso que los oprime y embrutece, que produce bestias en el campo o máquinas en la industria: hombres y mujeres que hacen sin pensar siquiera lo que se traen entre manos.

Pero el trabajo no es un castigo ni una explotación de unos por otros. Es colaborar con Dios en la creación del mundo, para acabarlo, perfeccionarlo. Por él dominamos le naturaleza, descubrimos sus fuerzas ocultas y las ponemos a nuestro servicio (electricidad, radio, televisión, medicinas…).

El trabajo debería ser -en un mundo mejor organizado- la realización de lo que somos y sabemos. Por desgracia, para la mayoría de los seres humanos no lo es: pero manos a la obra y a conseguir que lo sea: es tarea de todos.

5. SER RELIGIOSO

La persona humana es imagen de Dios. Hemos sido creados por él, quien ha trazado un camino para nuestras vidas en el mundo. Nuestra relación con Dios es el aspecto religioso del hombre. Dios nos ha hecho libres y hermanos, y nos ha dado el mandato de crecer, desarrollarnos y llegar a ser como él.

Bajo el nombre de Dios se ha metido a lo largo de la historia, mucha moneda falsa para justificar la explotación de unos por otros, predicar la sumisión y resignación ante las injusticias de los hombres.

El ser religioso nos une con Dios y también unos a otros por ser imágenes suyas e hijos del mismo Padre.

6. CIUDADANO DEL MUNDO

La vida no se acaba en nuestro pueblo, ni siquiera en la nación. El mundo es grande y las fronteras que nos dividen un día caerán. El que vive aislado y sin querer cuentas con nadie podrá creer que el mundo se acaba donde llega su mirada.

Las noticias recibidas por radio, periódicos y televisión nos ponen en comunicación con todo el mundo. Somos varios miles de millones las mujeres y hombres que respiramos el aire del planeta tierra. Y todos coincidimos en lo más importante: ser personas humanas

Aunque no tengamos el color de la piel igual, hay blancos, negros, amarillos, morenos…; aunque no nos comuniquemos ni hablemos en la misma lengua o idioma (los más hablados son el chino, inglés, castellano, francés, ruso…); aunque unos vivamos en Europa, otros en Asía, América, Oceanía, todos tenemos los mismos o parecidos problemas. Por todas partes hay hombres y mujeres que sufren, luchan y mueren por hacer un mundo más justo y humano, donde el hombre no sea un lobo para otro hombre, sino un hermano.

Un día las fronteras caerán y todos seremos ciudadanos del mundo.

7. PERSONA Y COMUNIDAD

Cada aspecto de la persona: familiar, social, político, trabajador, religioso y ciudadano del mundo, lo tenemos como en semilla que debe crecer. El terreno donde se desarrolla se llama comunidad: personas unidas y entrelazadas. Veámoslo:

El aspecto familiar lo realizamos en la comunidad familiar; la familia la componen primero los esposos, a quienes los hijos convierten en padres. Debe ayudar a todos a ser más personas y no a impedirlo, como a veces puede ocurrir con la esposa e hijos.

El ser social lo realizamos al vivir juntos en un pueblo, barrio, grupo campesino… Los que viven aislados y no quieren cuentas con nadie, en algunos sitios los llaman ‘tíos obscuros’. El pueblo, el barrio, la ciudad… es una comunidad social, compuesta por todos los que viven en ella.

El aspecto político hace que haya comunidades políticas como el municipio, la región, el estado. Todos como pertenecientes a estas comunidades tenemos el derecho y el deber de participar en ellas y no dejar que unos pocos manejen solos lo que a todos afecta e interesa.

El ser trabajador se realiza en la empresa, que puede ser grande como una gran fábrica con cientos de miles de obreros o pequeña como las tierras que labra una familia, llamándose ésta, empresa familiar. Cuando los trabajadores se unen para defender sus intereses, derechos y dignidad en el trabajo también forman otra especie de comunidad o asociación: el sindicato.

La comunidad religiosa o cristiana es la realización del aspecto religioso de la persona. Hombres y mujeres unidos por una misma fe, que se ayudan, unen y comparten entre ellos y con todos los hombres, el sufrimiento, la lucha y la alegría.

La comunidad mundial es la que formaremos cuando seamos de verdad ciudadanos del mundo. Aunque diferentes en muchas cosas, permaneceremos unidos como personas e imágenes de Dios todos los que vivimos en el planeta Tierra.

XII. LAS IMAGENES DE DIOS

INTRODUCCIÓN

Para los creyentes en el Dios de la Biblia, la grandeza del hombre consiste en ser Imagen de Dios. «Dijo Dios: Hagamos el hombre a imagen nuestra, según nuestra semejanza y domine en los peces del mar, en los pájaros del cielo, en los ganados de la tierra y sobre todas las bestias y sobre cuantos animales se mueven sobre la tierra.

Y creó Dios el hombre a imagen suya: a imagen de Dios le creó: hombre y mujer los creó. Y los bendijo Dios y les dijo: Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra y sométanla: dominen en los peces del mar, en los pájaros del cielo y sobre los ganados y sobre cuanto vive y se mueve sobre la tierra» (Génesis, capítulo 1).

1. LA IMAGEN

Imagen es una cosa o persona que representa a otra. En el tiempo que se escribió este libro de la Biblia, imagen era una manifestación y una especie de encarnación de aquel a quien representa, es decir, que hace presente de algún modo. Un retrato, una fotografía, un santo… nos pueden dar una idea de lo que es una imagen; representan personas, las hacen presentes en nuestro recuerdo y sentimiento: por ejemplo, a una madre que ha muerto, la novia que está lejos, el patrón del pueblo.

Pero el hombre es mucho más, imagen viva de Dios, su representación en la tierra. Es en pequeño -podríamos decir de algún modo-, lo que Dios es en grande. ¿Cómo y en qué representa el hombre a Dios?, ¿qué hace y tiene que hacer para representarlo en el mundo de una manera viva? Con todo, es infinitamente mayor la desemejanza con Dios, que lo que nos parecemos a El.

a) La fecundidad.

«Sean fecundos, multíquense y llenen la tierra», dice Dios al hombre y a la mujer (macho y hembra). Los hace fuente de vida al engendrar nuevas vidas: sus hijos. Hacen realidad a Dios, fuente de toda vida, padre… ellos también pueden ser padres, y en esto lo representan.

b) El señorío.

«Sometan la tierra y dominen…». Dios hizo también al hombre señor (dominen). El hombre y la mujer son señores parecidos a él. La persona humana es el señor de la creación. Su dominio se extiende a los animales y a todo, menos a otro ser humano.

Una persona, por tanto, no puede ser dueño y señor de otra, que le está sometida de mil modos. Si lo hace así -y es demasiado frecuente el caso de hombres y mujeres sometidos a supuestos ‘señores’- se arroga un derecho que no tiene, abusa del poder. El único que podría dominarnos es Dios y nos ha hecho libres y soberanos.

2. CONSECUENCIAS

¿Qué consecuencias se derivan de todo lo anterior?, ¿del hecho de ser el hombre y la mujer imágenes de Dios? Veamos algunas.

a) Dios tiene un plan sobre el hombre.

Dios nos ha creado y hecho a su imagen. Nos ha trazado un camino por el que andar en la vida. A este camino lo llamamos el plan de Dios sobre el hombre. Y consiste en que desarrollemos nuestras cualidades y valores, esto es, seamos cada día más personas, pero no cada uno por su cuenta, sino juntos todos los que vivimos en el mundo, sometiendo la tierra y poniendo sus riquezas al servicio de todos los hombres.

b) Todo hombre es señor.

En la vida el título de señor se le suele dar a los que destacan por dinero, poder, cultura (actualmente se está extendiendo en algunas regiones a todos). Los otros no son señores, son su nombre a secas. Para el creyente todos somos señores, si no de palabras, sí de hechos, por ser imágenes de Dios, señor del universo.

c) El hombre no es Dios.

Ninguna persona humana puede alzarse con este título. Sin embargo, en la historia muchos han querido ocupar el puesto de Dios, pero eran dioses falsos. Sólo a Dios hay que adorar y a nadie más. El tomar esto en serio trae como consecuencia hasta el perder la vida por no adorar los dioses falsos o ídolos de este mundo, que exigen nos sometamos enteramente a ellos. Por esto han muerto innumerables cristianos, otros han sucumbido y adoran a los dioses: todo lo esperan del dinero, del progreso económico, personas relevantes…

El creyente es la persona que menos cree: sólo cree en Dios y en nadie más.

d) Igualdad fundamental de todos los hombres.

Aunque en todo no somos exactamente iguales, sí en lo más grande: dignidad de imágenes de Dios, que es lo más importante. Las diferencias son menores: estatura. mayor o menor inteligencia, color de la piel…, incluso las diferencias que hemos inventado para dividirnos en clases sociales y creernos desiguales son secundarias y tienen remedio: riqueza, poder, cultura…

Nos hemos valido de las diferencias artificiales (dinero…) y naturales (color de la piel…) para creernos desiguales y defenderlo: ¿cómo vamos a ser todos iguales? Por eso hombres y hombres pertenecen a mundos diferentes y enemigos entre sí: negros y blancos, ricos y pobres, burgueses y proletarios.

e) Respeto a todos.

Si el hombre, la persona, es imagen de Dios, participa del mismo respeto y veneración que le debemos a El. Por eso, pisotear y explotar, aprovecharse de otro es hacerlo con Dios. A pesar de esto, somos más sensibles y vemos peor los ultrajes y ofensas cometidas con imágenes de los santos en algunas épocas de la historia y no nos damos tanta cuenta ni nos produce la misma irritación el permanente aplastamiento de las imágenes vivas de Dios.

Hombres y mujeres despreciados, viviendo en la miseria, ganando jornales insuficientes, perseguidos encima de pobres, tratados a patadas, en la ignorancia, viviendas asfixiantes… y esto sean del color que sean, piensen como piensen y crean o no tengan fe.

Es grave que los que se llaman cristianos enriquezcan las imágenes con lujosos mantos y coronas, que se construyan o hayan construido iglesias monumentales, mientras tanta gente permanece en la miseria, incultura… Y son los mismos -muchas veces- los que por un lado quieren agradar a Dios en sus imágenes muertas a costa del sufrimiento de sus imágenes vivas.

3. JESUCRISTO, IMAGEN DE DIOS

Ha habido un hombre que ha sido y es la mejor imagen de Dios invisible: Jesús de Nazaret, en quien Dios se ha manifestado plenamente. Más todavía: un hijo es quien más se parece y representa al padre: éste es Jesucristo, Hijo de Dios. «El que me ha visto a mí, ha visto al Padre», decía a los apóstoles.

Leamos, para acabar lo que sobre Jesucristo escribe un pensador no creyente francés, llamado Roger Garaudy:

«Por los tiempos de Tiberio, un personaje… abrió una brecha en el horizonte humano, indudablemente no era ni filósofo ni un político, pero debió vivir de tal modo que toda su vida significaba ni más ni menos: cualquier persona en cualquier momento puede iniciar una nueva existencia…

Para proclamar esta buena noticia hasta las últimas consecuencias, era necesario que él mismo, mediante su resurrección, anunciara que habían sido vencidos todos los límites, incluso el límite de la muerte.

Los sabios pueden discutir cada uno de los hechos de su vida; pero ello no cambia nada esa certeza que transforma la vida. Ha sido encendido un rescoldo, prueba de la chispa, de la llama primera que le dio origen.

Este rescoldo fue en primer término un levantamiento de los miserables sin el cual el ‘desorden establecido’ de Nerón a Diocleciano, no los habría golpeado con tanta dureza. En este hombre, el amor debía ser militante, subversivo; sin lo cual él mismo no habría sido crucificado… Era una especie de nuevo nacimiento del hombre.

Miro esta cruz, símbolo suyo y pienso en todos aquellos que han ensanchado la brecha: desde Juan de la Cruz, que nos enseña a descubrir el todo a fuerza de no tener nada, hasta Carlos Marx que nos ha mostrado cómo se puede cambiar el mundo; hasta todos aquellos que nos hicieran tomar conciencia de que el hombre es demasiado grande para bastarse a sí mismo.

Vosotros, gente de iglesia, encubridores de la gran esperanza que nos robó Constantino (emperador romano), devolvédnosla. Su vida y su muerte son también nuestras, de todos aquellos para quienes tienen un sentido. De quienes en él hemos aprendido que el hombre ha sido creado creador».

LA GRANDEZA HUMANA

¡Oh Señor, Dios nuestro,

qué glorioso es tu nombre por toda la tierra!

Al ver el cielo, hechura de tus manos,

la luna y las estrellas, que fijaste tú,

¿qué es el hombre para que de él te acuerdes?,

¿el hilo de Adán para que de él te cuides?

Apenas inferior a un dios le hiciste

coronándole de gloria y esplendor;

le hiciste señor de las obras de tus manos,

todo fue puesto por ti bajo sus pies.

Ovejas y bueyes, todos juntos,

y aun las bestias salvajes,

y las aves del cielo y los peces del mar

que surcan las sendas de las aguas.

¡Oh Señor, Dios nuestro,

qué glorioso es tu nombre por toda la tierra.

Salmo 8.

DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS

Aprobada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.

Preámbulo.

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana.

Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad, y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre, el advenimiento de la libertad de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra, de la libertad de creencias.

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión.

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas entre las naciones.

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres, y se han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto más amplio de la libertad.

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre.

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso.

La Asamblea General proclama la Presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que, tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella, promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados bajo su jurisdicción.

Art. 1°. Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Art. 2°. 1) Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta declaración, sin distinción ninguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición.

2) Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición política, jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de soberanía.

Art. 3°. Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de la persona.

Art. 4°. Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Art. 5°. Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Art. 6°. Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica.

Art. 7°. Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Art. 8°. Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los Tribunales nacionales competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la constitución o por la ley.

Art. 9°. Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.

Art. 10°. Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un tribunal competente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier acusación contra ella en materia penal.

Art. 11°. 1) Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia mientras no se pruebe culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2) Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse no fueron delictivos según el Derecho Nacional o internacional. Tampoco se impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del delito.

Art. 12°. Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda persona tiene derecho a la protección de la ley contra tales injerencias o ataques.

Art. 13°. 1) Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un estado.

2) Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país.

Art. 14°. 1) En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él en cualquier país.

2) Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Art. 15°. 1) Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.

2) A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni el derecho a cambiar de nacionalidad.

Art. 16°. 1) Los hombres y las mujeres, a partir de la nubil tienen derecho sin restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia, y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2) Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse matrimonio.

3) La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del estado.

Art. 17°. 1) Toda persona tiene derecho a la propiedad, privada o colectivamente.

2) Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Art. 18°. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia individual o colectivamente, tanto en público o privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.

Art. 19°. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.

Art. 20°. 1) Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociaciones pacificas.

2) Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Art. 21°. 1) Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país, directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2) Toda persona tiene derecho de acceso en condiciones de igualdad, a las funciones públicas de su país.

3) La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Art. 22°. Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la Seguridad Social y a obtener mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad.

Art. 23°. 1) Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el desempleo.

2) Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por trabajo igual.

3) Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualquiera otros medios de protección social.

4) Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa de sus intereses.

Art. 24°. Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas pagadas.

Art. 25°. 1) Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios, tiene así mismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, viudez, vejez u otros casos de pérdida de medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.

2) La maternidad y la infancia tiene derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera del matrimonio, tienen derecho a igual protección social.

Art. 26°. 1) Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. la instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos,

2) La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión; la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3) Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.

Art. 27°. 1) Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten.

2) Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas o artísticas de que sea autora.

Art. 28°. Toda persona tiene derecho a que se establezcan un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esta declaración se hagan plenamente efectivos.

Art. 29°. 1) Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad puesto que sólo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2) En el ejercicio de sus derechos y el disfrute de sus libertades, toda persona estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin de asegurar el reconocimiento y el respeto a los derechos y libertades de los demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del bienestar general en una sociedad democrática.

3) Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Art. 30°. Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y desarrollar actividades o realizar actos tendentes a la supresión de los derechos y libertades proclamados en esta declaración.

A los campesinos de

La Alpujarra,

Andalucía,

El Mundo

Editado por:

Zero, Madrid, 1974

Por M. Hernández Alvarez
www.mercaba.org

 

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